D-Robotics cierra una ronda de serie C de 400 millones para chips Sunrise
La empresa china destinará el capital a su familia de chips Sunrise y a una plataforma de software que cubre el desarrollo completo de un robot, de la captura de datos al despliegue.

La china D-Robotics ha cerrado una ronda de serie C de 400 millones de dólares. El dinero se va a su familia de chips Sunrise y a una plataforma de software que cubre el ciclo completo de desarrollo de un robot: recogida de datos, entrenamiento de modelos, simulación, inferencia y despliegue. Lo que vende la compañía es un paquete único de silicio y herramientas para fabricantes de robots de distintas categorías.
Los datos de el anuncio de la compañía los pone la propia empresa. D-Robotics asegura que sus ingresos crecieron varias veces interanual en el primer semestre de 2026 y que acumula más de 8 millones de unidades de chips Sunrise enviadas. El S600, el último modelo de la familia, habría superado los 20 clientes en los seis meses posteriores a su lanzamiento. La compañía añade que su negocio de IA encarnada ya está en producción en serie. No hay valoración ni nombre de los inversores en lo publicado.
Todo el ciclo bajo un mismo techo
El movimiento tiene sentido si se mira dónde se atasca hoy un proyecto de robótica. Montar un robot implica juntar piezas que normalmente vienen de proveedores distintos: quien captura los datos, quien entrena el modelo, quien simula, quien lo ejecuta sobre el hardware embarcado. D-Robotics quiere meter las cinco etapas en la misma casa y que el chip de debajo sea suyo. Es el patrón que ya han seguido otros fabricantes de silicio para IA: regalar los manguitos y cobrar el motor.
Queda por ver la letra pequeña, que es la que decide si esto le sirve a alguien que no sea cliente suyo. No se sabe si la plataforma será abierta o propietaria, ni si admitirá aceleradores de terceros, ni con qué licencia se distribuirán las herramientas. Tampoco hay precio, disponibilidad ni hoja de ruta del S600. La ronda, en cualquier caso, es de las grandes para una empresa china de chips, y llega en un momento en el que el cómputo embarcado se ha convertido en el cuello de botella de todo lo que se mueve solo.


