La industria de chips de EE. UU. afronta 157.000 puestos sin cubrir en 2030
McKinsey y la SEMI Foundation calculan que hasta 157.000 empleos de ingenieros y técnicos quedarán vacantes en el sector en 2030. Solo el 3% de los titulados en ingeniería del país acaba en la industria.

La industria de semiconductores de Estados Unidos tiene un problema que no se arregla con dinero: no encuentra gente para las fábricas que está levantando. McKinsey y la SEMI Foundation calculan que en 2030 quedarán sin cubrir hasta 157.000 puestos de ingenieros y técnicos. El embudo empieza antes, en la universidad: solo el 3% de los titulados estadounidenses en ingeniería termina trabajando en chips.
El cuello de botella está en la cantera
El dato choca con lo que ha hecho el resto del mercado laboral tecnológico este año, que ha ido justo en la dirección contraria. Hasta junio se habían eliminado más de 40.000 puestos, en buena parte por la irrupción de la IA. Las compañías de semiconductores, en cambio, no consiguen llenar sus vacantes: el 73% reconoce que le cuesta cubrir roles de ingeniería.
Jon Taylor, vicepresidente ejecutivo de la división de semiconductores de Samsung, lo resumía así en declaraciones a CNBC: "Me preocupa. No vemos que haya suficiente personal técnico en la cantera." No es una queja sobre perfiles de diseño de circuitos: las plantas necesitan también técnicos capaces de mantener una sala limpia funcionando turno tras turno, y ahí la brecha es igual de ancha.
La paradoja es que los salarios no son el problema. El propio sector presume de ofertas de seis cifras para puestos de ingeniería y sigue sin cubrirlas, lo que apunta a un desajuste de formación y de volumen, no de atractivo económico. Durante años la fabricación se externalizó a Asia y la carrera profesional en chips dejó de estar en el radar de los recién graduados estadounidenses; ahora que las plantas vuelven al país, el personal no aparece por generación espontánea y formar a un técnico de litografía lleva su tiempo.
Las cifras son de la consultora y de la fundación sectorial, no de un organismo oficial, así que conviene tomarlas como una estimación de orden de magnitud. Aun así, el sentido de la señal es difícil de discutir: 157.000 vacantes previstas a cuatro años vista en un negocio que decide dónde se fabrican los chips de medio mundo. Una planta que no cubre turnos no arranca a pleno rendimiento, y eso acaba notándose en la disponibilidad y el precio de todo lo que lleva un semiconductor dentro. Queda por ver si los programas de formación técnica y la propia industria mueven la aguja del 3% antes de que las fábricas nuevas tengan que elegir entre retrasar rampas o traer gente de fuera.


