Un visualizador 3D de código mueve 2,5 millones de líneas a 120 FPS y 21 GB de RAM
Rik Arends, creador de Makepad, ha construido una herramienta para volar sobre el árbol de ficheros de un proyecto. Las cifras de rendimiento las da él, no una medición independiente.

Rik Arends, el desarrollador detrás de Makepad, ha construido un visualizador de código fuente en 3D con el que se puede volar por encima del árbol de ficheros de un proyecto. Las cifras son suyas: 2,5 millones de líneas de código moviéndose a más de 120 fotogramas por segundo, con un consumo de 21 GB de RAM. El invento se ha viralizado.
Una idea que ya estaba en el cine
Colocar ficheros en un espacio tridimensional y recorrerlos como si fuera un videojuego no es nuevo. En Jurassic Park el software que aparece en pantalla era real: File System Navigator de Silicon Graphics para IRIX, corriendo sobre una estación de trabajo SGI de verdad. La ocurrencia nunca cuajó fuera de la pantalla, y lo que ha cambiado desde entonces no es la idea, sino la capacidad de cálculo que cualquiera tiene hoy debajo de la mesa.
Makepad, el framework de interfaces que Arends desarrolla desde hace años, va justamente por ahí: mover la mayor parte del trabajo de dibujo a la GPU. Este visualizador funciona como escaparate de esa aproximación. Mantener millones de líneas de código como geometría navegable sin que la tasa de refresco se derrumbe es la parte difícil, y ahí es donde el autor dice que su herramienta aguanta.
Lo que falta por ver
En lo publicado no hay enlace a un repositorio ni explicación de cómo está montado el renderizado. Tampoco se detalla sobre qué máquina se han conseguido esos 120 fotogramas por segundo, que es el dato que decide si esto es una curiosidad de sobremesa o algo que se puede abrir en un portátil de trabajo. Los 21 GB de memoria tampoco vienen desglosados.
Hay motivos para ser escéptico con las cifras de rendimiento cuando las publica quien firma la herramienta. No significa que sean falsas, pero no están verificadas por nadie más. Un visualizador que va sobrado con un proyecto pequeño puede caer de rodillas con un monorepo real, lleno de ficheros generados y dependencias que nadie mira.
Lo interesante para quien trabaja con código es que el problema que ataca es real: a partir de cierto tamaño, un árbol de directorios deja de ser útil para orientarse y ningún IDE lo resuelve bien. Si el código aparece y los números se sostienen en hardware corriente, habrá algo que probar. Si no, quedará como una demostración vistosa y poco más.

