Refrigerante más caliente puede recortar a la mitad el agua de un datacenter de IA
Schneider Electric compara cuatro diseños de 100 MW y concluye que la refrigeración líquida a 45 °C reduce el consumo de agua al menos un 50% frente al aire. La empresa vende refrigeración líquida.
Schneider Electric ha publicado un informe en el que modela cuatro diseños de datacenter de 100 MW y sostiene que la arquitectura de refrigeración decide buena parte del consumo de agua y de energía. Según sus números, pasar del aire a la refrigeración líquida con refrigerante a 45 °C recorta el consumo de agua al menos a la mitad. Conviene saber que la empresa tiene negocio en esa conclusión.
Cuatro escenarios, dos ciudades
El documento, titulado "Water Usage at AI Scale: Insights from a 100 MW Comparative Analysis", aplica los mismos cuatro diseños a los perfiles meteorológicos anuales de París y Dallas. El primer escenario es refrigeración por aire. El segundo usa líquido con suministro a 32 °C, representativo de los primeros datacenters de IA. El tercero mantiene el equipo pero sube la consigna a 45 °C. El cuarto reduce el número de equipos dimensionando el sistema específicamente para operar a 45 °C, lo que evita capacidad sobrante y baja el gasto de capital.
El mayor consumo de agua en el emplazamiento se da en el escenario de aire en Dallas, según el modelo. La razón está en el equipo que expulsa el calor fuera de la sala: para una instalación de tamaño equivalente, las torres de refrigeración pueden gastar entre cinco y veinte veces más agua que los enfriadores secos. Subir la temperatura del refrigerante amplía el rango de condiciones en las que el aire exterior puede disipar calor sin refrigeración mecánica, y de ahí el ahorro.
Quién lo dice y qué interés tiene
Schneider compró en 2024 el 75% de Motivair, especialista en refrigeración líquida, y anunció su intención de adquirir el resto en 2028. Las cifras del informe salen de sus propios modelos, no de mediciones de terceros ni de ninguna instalación real que la compañía haya enseñado.
El contexto ayuda a entender por qué el tema se calienta. En Estados Unidos el consumo de agua de los datacenters se ha triplicado en una década y la oposición vecinal a proyectos nuevos va en aumento. En Reino Unido se ha acusado al gobierno de mirar hacia otro lado ante la demanda de agua mientras impulsa la construcción de más granjas de servidores para IA.
El informe recomienda evaluar el consumo de agua en la fase temprana del diseño y buscar fuentes alternativas que no compitan con el suministro de las comunidades cercanas. También avisa de que agua y energía no se pueden mirar por separado: el mejor diseño depende del peso relativo que el operador dé al PUE y al consumo de agua, y de lo que cuesten ambos en cada sitio. Traducido: no hay una configuración ganadora universal, y quien compre refrigeración líquida solo por el ahorro de agua puede llevarse una sorpresa en la factura eléctrica.

