Meta construye con NEC y Sumitomo el primer cable submarino transoceánico de 1 Pbps
El enlace, de 7.000 kilómetros y clase petabit, unirá Francia y Estados Unidos en 2029 con el doble de capacidad que el mejor cable transatlántico actual.
Meta va a construir el primer cable submarino transoceánico de clase petabit. Se llamará Petal, cruzará el Atlántico entre Francia y Estados Unidos, medirá unos 7.000 kilómetros y ofrecerá 1 Pbps de capacidad, el doble de lo que da hoy el cable más avanzado desplegado a una distancia comparable. La entrada en servicio está prevista para 2029.
El proyecto lo firma Meta junto a dos socios japoneses, NEC y Sumitomo Electric, con Orange dando apoyo en el amarre del cable en territorio francés. El detalle que más le importa a quien toca fibra: Petal será el primer cable submarino que despliega fibra multinúcleo a gran escala. Esa tecnología se ha movido hasta ahora en pruebas de laboratorio y tramos cortos; aquí hablamos de 7.000 kilómetros en producción.
Qué significa 1 Pbps
Un petabit por segundo son 1.000 Tbps. Meta lo ilustra diciendo que equivale al ancho de banda necesario para que el 75% de la población mundial escuche música en streaming a la vez. La comparación es suya, no de un tercero, y hay que leerla como lo que es: una forma de dimensionar la cifra, no una medición de tráfico real.
Para quien opera red, la cifra interesante es la otra: duplicar la capacidad de un tramo transatlántico sin duplicar los pares de fibra. La fibra multinúcleo mete varios núcleos en la misma fibra y aprovecha mejor el espacio disponible dentro del cable, que es el recurso escaso cuando hay que tenderlo y mantenerlo durante décadas.
Queda por ver cómo se resuelve la parte menos vistosa: la amplificación en los repetidores cada pocas decenas de kilómetros y el empalme de fibra multinúcleo a esa escala. El anuncio no entra en esos detalles.
Con 2029 en el calendario, esto es una apuesta de infraestructura a cinco años vista, no un despliegue inminente. Los cables submarinos son la capa que nadie mira hasta que se rompe, y cualquier cambio en cuántos bits caben por el Atlántico acaba condicionando precios de tránsito, latencia y qué se puede centralizar en qué región. Que Meta firme el primer enlace petabit dice bastante sobre el tráfico que espera mover a finales de la década.

