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Infraestructura

La oposición local bloqueó 45 proyectos de centros de datos por 68.000 millones

Entre abril y junio quedaron frenados o retrasados por rechazo de comunidades locales, según Bloomberg. Las reglas estatales sobre ubicación y consumo llegan antes que las solicitudes de permiso.

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Entre abril y junio de este año, la oposición de comunidades locales bloqueó o retrasó 45 proyectos de centros de datos. La cifra que les pone precio es 68.000 millones de dólares, según el informe de Bloomberg publicado el 21 de septiembre y basado en datos del grupo de investigación Data Center Watch.

Moratorias antes de pedir licencia

Lo interesante es cómo se está organizando ese rechazo. Treinta legislaturas estatales ya han aprobado normas sobre dónde puede levantarse un centro de datos y cuánta energía y agua puede consumir. Y en varios casos las comunidades van por delante del promotor: aprueban moratorias sobre la construcción prevista antes de que la empresa haya presentado siquiera la solicitud de permiso. El cuello de botella deja de estar en la subestación eléctrica o en el suelo industrial y se traslada al pleno del condado.

Las cifras de inversión del otro lado son las que convierten ese frenazo en un problema de planificación. Los hiperescaladores llevan más de un billón de dólares gastados en infraestructura desde 2023, y solo en 2026 esperan otros 745.000 millones de capex. Las proyecciones que maneja el sector sitúan la inversión acumulada en 32 billones de dólares para 2050.

El choque no es nuevo: lleva dos años cocinándose en condados de Virginia, Texas, Georgia y Arizona, donde el consumo de agua para refrigeración y la carga sobre la red local han pasado de queja vecinal a expediente municipal. La diferencia es que ahora hay un recuento con dinero detrás.

Para quien planifica capacidad, esto no se lee como una disputa vecinal. Si de esos 45 proyectos una parte acaba retrasada varios años y otra directamente muerta, la capacidad que hoy se contrata con dos o tres años de antelación no llega cuando estaba prevista, y eso termina moviéndose en precio de instancia y en disponibilidad de GPU. Tampoco es lo mismo un retraso de seis meses en un campus de 50 MW que la cancelación de tres.

Lo que falta por ver es el reparto: cuántos de los 45 han muerto y cuántos solo se han movido de calendario. El dato es de un tercero, Data Center Watch, citado por Bloomberg, y no de los promotores. Tampoco hay todavía una cifra de cuánta capacidad en megavatios representan esos 68.000 millones, que es la métrica que de verdad importa a quien compra cómputo.