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Inteligencia artificial

OpenAI dice haber resuelto un problema matemático de 90 años con 10.000 agentes

La compañía afirma que sus agentes atacaron las ecuaciones de Navier-Stokes durante 88 horas, pero la falta de crédito a otros investigadores ha tapado el anuncio

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OpenAI dice que sus agentes han resuelto uno de los problemas abiertos más importantes de las matemáticas: las ecuaciones de Navier-Stokes. La compañía habla de 10.000 agentes trabajando durante 88 horas sobre un problema que llevaba 90 años abierto. El anuncio, que en otras circunstancias sería un hito, ha quedado tapado por las acusaciones de que la empresa no acreditó a los investigadores cuyo trabajo asistido por IA influyó en la solución.

El anuncio llega con cifras concretas y sin demo pública: 10.000 agentes y 88 horas. Nature lo recoge como el primer gran problema matemático resuelto por IA. La polémica por el crédito va por otro camino y es la que ha marcado la conversación: según esas acusaciones, parte de la base venía de trabajo previo de otros investigadores, hecho con ayuda de IA, que no apareció acreditado. Según Quanta, además, la compañía gastó millones para llevarse un concurso matemático dotado con un millón de dólares.

El fondo del asunto

El episodio tiene menos que ver con las ecuaciones que con quién puede hacer matemáticas hoy. Los modelos se han vuelto prácticamente imprescindibles para avanzar en los problemas importantes de la disciplina, pero atacarlos exige unos recursos que solo están al alcance de un par de compañías punteras de IA. Si ese es el futuro, no está claro qué papel les queda a los matemáticos humanos.

La discusión sobre la atribución tampoco es una cortesía académica. Si el resultado acaba sosteniendo una demostración publicada, hay que saber sobre qué trabajo previo se apoya y quién lo hizo. Con enjambres de agentes produciendo resultados a este ritmo, los mecanismos de citación que la disciplina usa desde hace décadas van justos.

Queda por ver si matemáticos independientes validan la demostración y cómo se reparte el crédito cuando lo que firma es un enjambre de agentes. La controversia deja al menos una cosa clara: en la investigación con IA, el cuello de botella ya no es solo de cómputo.