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Infraestructura

La red eléctrica de EEUU no da abasto al ritmo de construcción de datacenters

Moody's calcula que los centros de datos estadounidenses consumirán 426 TWh en 2030, casi el doble que en 2025, y cubrir ese hueco exigirá unos 110.000 millones de dólares en generación nueva.

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La construcción de centros de datos en Estados Unidos va por delante de la capacidad de la red para alimentarlos. Moody's cifra en 426 TWh la energía que necesitarán esas instalaciones en 2030, apoyándose en datos de la Agencia Internacional de la Energía, prácticamente el doble que el consumo de 2025. Cubrir la diferencia obliga al sector eléctrico a levantar capacidad de generación nueva por unos 110.000 millones de dólares.

El cálculo de la consultora añade entre 25.000 y 30.000 millones de dólares al año en costes del sistema eléctrico. Y ahí está el problema: la generación tradicional no sigue el ritmo. Los procesos de autorización se alargan, los equipos y materiales clave tienen plazos de entrega largos, y en algunos casos los retrasos llegan a siete años. Bain & Company ya avisó de esto hace casi dos años, cuando señaló que las eléctricas tenían que aumentar capacidad tras una década de demanda plana o en descenso.

La transmisión es el otro cuello de botella. Moody's contabiliza entre 80.000 y 115.000 millones de dólares en inversión de red ya aprobada o en obras hasta 2030, una cifra que podría triplicarse en la próxima década. En junio, Jefferies estimó que la mitad de la capacidad adicional de datacenter prevista para 2026 no llegará a tiempo, y señaló como causas la disponibilidad de energía y los problemas de conexión a red, además de la zonificación y los permisos.

Texas acelera, y su red lo nota

Donde la administración agiliza, la construcción llega en tromba. Texas es el caso más claro, y la presión sobre las redes locales ha llevado a algunas autoridades a restringir nuevas conexiones para naves de cómputo.

Moody's cree que la mayoría de los operadores de campus seguirá pidiendo conexión a la red, porque abarata el desarrollo y da fiabilidad y redundancia compartida. Pero muchos buscan alternativas, entre ellas generación en el propio emplazamiento, detrás del contador, para no esperar a que llegue la acometida.

El aumento de demanda también se traslada a las facturas. En varias regiones los precios de la electricidad han subido, lo que ha alimentado la oposición vecinal a los centros de datos y ha empujado medidas como marcos de aprobación más estrictos y moratorias. La administración Trump llegó a impulsar un compromiso de protección del consumidor eléctrico por el que tecnológicas y energéticas se comprometían a evitar que el boom de los datacenters se pagara en el recibo.

A largo plazo, Moody's sostiene que la inversión a gran escala acabará reforzando la fiabilidad de la red y su asequibilidad: más generación alivia restricciones históricas y reduce la volatilidad en picos de demanda, y más transmisión da acceso a fuentes más baratas, sobre todo si promotores o inquilinos financian parte de la infraestructura. Queda por ver si ese horizonte llega antes que los contratos de cómputo que dependen de él.