El riesgo del fosfuro de indio para los chips de IA
La empresa galesa IQE advierte de que China controla el 70% del fosfuro de indio, material esencial para los chips fotónicos usados en IA, y que los controles de exportación ponen en riesgo el suministro.

La consejera delegada de IQE, Jutta Meier, ha lanzado una advertencia clara: la industria de semiconductores se enfrenta a un riesgo de suministro que no puede resolver por completo. El problema está en el fosfuro de indio, el material sobre el que se fabrican los chips fotónicos que generan y amplifican las señales de luz en los centros de datos de IA. China controla el 70 % de este material, según datos del Servicio Geológico de EE UU, y sus controles de exportación están haciendo cada vez más difícil acceder a él.
En una entrevista con Bloomberg, Meier explicó que IQE está gestionando el riesgo mediante una "participación amplia con diferentes proveedores", pero reconoció que si se revocan las licencias de exportación, la compañía también se verá afectada. La directiva, sin embargo, ha sido más franca de lo que su situación exigiría: IQE acaba de publicar un aumento del 40 % en sus ingresos y sus acciones se han disparado un 849 % en lo que va de año. La escasez que amenaza sus suministros es la misma que infla su cartera de pedidos.
El contexto no es nuevo. En junio, The Next Web ya informó de que Pekín estaba ralentizando la concesión de licencias de exportación, con un aumento del 250 % en el precio de las obleas. Ahora, tres meses después, una de las empresas que compran esos sustratos ha puesto nombre y apellidos al problema. La demanda de chips fotónicos crece más rápido que la oferta, impulsada por el despliegue masivo de infraestructura de IA, además de por sensores en teléfonos, comunicaciones inalámbricas y aplicaciones de defensa.
IQE, con sede en Cardiff, es una de las pocas empresas europeas de semiconductores compuestos con escala, pero no puede obtener su propio sustrato. La diversificación de proveedores es la respuesta lógica, pero tiene un techo: ese 70 % de dependencia de China. Mientras tanto, la compañía ha incluido ya el riesgo de las licencias de exportación en sus previsiones para el segundo semestre del año, una admisión de que un factor geopolítico que no controla está afectando a su negocio.
Para los profesionales de TI, la advertencia tiene una lectura práctica: los plazos de entrega y los precios de los componentes fotónicos podrían seguir tensionados si los controles chinos se endurecen. Como ocurrió en junio, el efecto se notará primero en los precios de las obleas, y solo después en los comunicados de las empresas. La única solución estructural, construir capacidad de sustrato fuera de China, lleva años y nadie la ha anunciado todavía.


