Cámaras Flock retiradas en varios estados tras descubrirse reventa de datos de tráfico
Gobernadores de Florida y Texas ordenan la retirada de cientos de cámaras Flock y varias agencias de Wisconsin suspenden su uso tras revelarse que la compañía vendía datos de tráfico anonimizados a ciudades.

Florida, Texas y Wisconsin están retirando cámaras de la empresa Flock tras un escándalo de reventa de datos de tráfico. El gobernador republicano Ron DeSantis anunció que el estado eliminará las cámaras de las carreteras estatales y, según un reporte local, la policía de tres condados adicionales también ha decidido terminar sus programas de lectores de matrículas. A la misma semana, el Departamento de Policía de Dallas anunció la desactivación de más de 300 cámaras Flock tras la orden del gobernador Greg Abbott de suspender el financiamiento estatal.
En Wisconsin, al menos una docena de agencias de ley y orden han suspendido el uso de las cámaras. Ciudades como Appleton, Oshkosh y Kenosha ya habían cancelado contratos con Flock.
La razón de la retirada es la revelación de que Flock había recopilado cinco años de datos de tráfico de las cámaras, los había anonimizado y luego los vendía como un producto de análisis de tráfico a ciudades. Los responsables citan la pérdida de confianza en la empresa.
«Esto no es lo que acordamos, ni lo que el público creyó», declaró el sheriff de Racine, Christopher Schmaling. El sheriff afirmó que la oficina no participará en un sistema que parece usar la seguridad pública como justificación para la vigilancia masiva y la monetización de información sobre personas inocentes.
El sheriff de Racine informó que la compañía había sostenido que, al eliminar la información identificable, los datos se convertían en propiedad de la empresa y ya no pertenecían al municipio. El oficial de información pública del sheriff, Michael Luell, añadió que el contrato especificaba que los datos no podían distribuirse ni venderse.
El caso plantea preguntas sobre la gestión de datos de vigilancia, la legalidad de la reventa de datos anonimizados y la transparencia de los contratos entre gobiernos y proveedores de tecnología de reconocimiento facial. Las agencias afectadas están revisando sus acuerdos y, en algunos casos, han contratado a abogados externos para investigar la práctica de Flock.
El debate se intensifica en un contexto donde la adopción de tecnologías de reconocimiento facial y de matrículas está creciendo en el sector público. La retirada de Flock no solo afecta la disponibilidad de datos de tráfico, sino que también obliga a las autoridades a replantear sus estrategias de recopilación y análisis de datos.
El futuro de las cámaras Flock dependerá de la respuesta de la empresa a las quejas legales y de la voluntad de las autoridades de buscar alternativas de monitoreo de tráfico que cumplan con los estándares de privacidad y transparencia. Mientras tanto, las ciudades y los departamentos de policía que dependían de la plataforma deberán migrar a otras soluciones de análisis de tráfico.
