AWS abre una vista previa del modelo de IA creado con células de cerebro de rata
Amazon empieza a distribuir el modelo de The Biological Computing Company, que traduce actividad neuronal de rata en software para generar vídeo. El acceso, de momento, está limitado a clientes seleccionados.

Amazon ha metido en su catálogo un modelo de IA que no se entrenó solo con matemáticas. Desde el martes, clientes seleccionados de AWS pueden acceder en vista previa limitada al modelo de TBC, una startup de Baltimore que construye sus sistemas a partir de patrones neuronales de células de cerebro de rata. El uso inicial está acotado a la generación de vídeo, y tanto Amazon como la compañía esperan extenderlo pronto a todo el tejido empresarial de la nube.
La idea, resumida por el cofundador y consejero delegado Alexander Ksendzovsky: codifican la información en material biológico, observan cómo lo procesa y construyen una herramienta que imita ese proceso. En el laboratorio de San Francisco, donde trabajan 35 personas, colocan células vivas de rata y también células madre humanas sobre matrices de silicio multielectrodo fabricadas por la suiza 3Brain. Ahí envían patrones de estimulación eléctrica, registran la respuesta y buscan en esa actividad neuronal estructuras computacionales que después traducen a software.
Por qué empezaron por el vídeo
La elección no fue casual. La geometría de las matrices de electrodos hace que la información visual se pueda mapear sobre la rejilla con más facilidad que el texto o el lenguaje, así que las imágenes eran el punto de entrada natural. Jon Pomeraniec, presidente y director de operaciones, cuenta que fue Jeff Dean, investigador de IA e inversor en la empresa, quien sugirió afinarlo primero en modelos de generación de vídeo: existen benchmarks aceptados en la industria, de modo que la startup podía demostrar si su enfoque aportaba algo real sobre problemas ya resueltos antes de intentar generalizarlo.
TBC sostiene que su modelo es hasta cinco veces más rápido generando vídeo que el modelo de código abierto sobre el que corre, y que reduce de forma notable el coste de inferencia. No dice cuál es ese modelo abierto, solo que es uno de los que considera frontera. La cifra es de la empresa, no de un tercero que la haya medido por su cuenta.
El envoltorio que convenció a Amazon
Deap Ubhi, director global de tecnología para startups en AWS, señala que TBC le interesó por su enfoque pragmático: en lugar de intentar reinventar el transformer, trabaja dentro de los estándares actuales de la IA generativa y se pregunta cómo hacer más eficientes los modelos visuales que ya existen. No es la primera plataforma de origen biológico que pasa por el marketplace de Amazon: la nube ya colabora con la australiana Cortical Labs, que combina neuronas cultivadas con chips de silicio y vende su propio computador biológico de bajo consumo por varios miles de dólares.
Los números de la compañía: fundada hace cuatro años por dos neurocirujanos, levantó 25 millones de dólares en una ronda liderada por Primary Venture Partners, la primera relevante de su historia, y poco después de cerrarla en marzo sumó otros 25 millones. En total, más de 50 millones. Antes de este acuerdo, su tecnología solo se podía consumir a través de Bluesky Compute, un proveedor de nube especializado.
Lo relevante aquí no es la rata. Es que el cuello de botella de la computación biológica no está en el software, sino en mantener biología viva, monitorizada y convertida en bits de forma fiable, algo que exige laboratorio húmedo además de sala de servidores. Que AWS lo ponga delante de sus clientes es la prueba de si ese coste operativo se puede empaquetar como un servicio más. Falta ver cuántos clientes entran en la vista previa y si alguien independiente reproduce las cifras de rendimiento.

