TBC promete vídeo con IA más barato con software derivado de neuronas de laboratorio
La compañía, antes Biological Black Box, acopla adaptadores a modelos de difusión ya existentes; el hardware biológico no sale del laboratorio y hoy solo hay acceso anticipado

TBC ha abierto el registro para probar en acceso anticipado su primer producto comercial: una capa de software propietaria que se acopla a modelos de difusión de vídeo ya existentes y que la empresa diseña a partir de cultivos de neuronas en el laboratorio. La compañía, que antes se llamaba Biological Black Box, planea ejecutarla sobre chips Trainium de AWS, servirla con SageMaker AI y venderla en el Marketplace de Amazon. Nada de eso existe aún: hoy solo hay un formulario de acceso anticipado.
La biología se queda en el laboratorio
El nombre invita a pensar que aquí computan células cerebrales, y no es así. Lo que vende TBC es software corriente: una capa propietaria que añade menos del 0,1 % al tamaño del modelo base y corre entera sobre infraestructura de IA estándar. El cliente no necesita hardware biológico ni cambiar sus flujos de trabajo. La biología está en el proceso de desarrollo, no en el producto.
Allí TBC cultiva neuronas corticales sobre un chip con 4.096 electrodos y las estimula eléctricamente mientras mide cómo se propaga la actividad por el cultivo y cómo se apaga. De esas medidas saca parámetros como la distancia que alcanza una señal y cuánto tarda en desvanecerse, y los convierte en módulos pequeños, los adaptadores, que se enchufan a modelos de difusión existentes. Las neuronas nunca salen del laboratorio.
TBC la fundaron los neurocirujanos Alex Ksendzovsky y Jon Pomeraniec y levantó 25 millones de dólares en febrero de 2026. Eligió el vídeo generativo como puerta de entrada porque ahí se concentran las partes más duras de la inferencia: calidad, velocidad y coste. Después quiere atacar modelos del mundo y, más adelante, que las neuronas computen junto al silicio.
El caso Oasis y los números que sí enseñan
El ejemplo que la empresa detalla es Oasis, un modelo del mundo abierto y de unos 600 millones de parámetros que construye escenas de Minecraft fotograma a fotograma a partir de la entrada del jugador. Su problema típico es que cada fotograma se apoya en el anterior, así que los errores se acumulan y la escena se convierte en una mancha informe; TBC lo llama "washout", la imagen se lava hasta quedar plana.
El Neural Dynamics Adapter tiene unos 156.000 parámetros y se engancha en las capas tempranas sin tocar el resto de la arquitectura. Se entrenó con secuencias de vídeo de Minecraft, con un ajuste suave del modelo base. Medido por entropía diferencial, la variante con adaptador quedó un 19 % por encima del original, un 15 % por encima de un ajuste fino convencional del mismo tamaño y un 5 % por encima de una adaptación LoRA, en diez vídeos de prueba.
En un proyecto posterior, TBC construyó un adaptador mayor, con cerca de un 3 % de parámetros extra, y subió la tasa de fotogramas de unos dos a casi diez por segundo. La ganancia no venía del adaptador, sino de recortar los pasos de cómputo por fotograma sin que la calidad se desplomara. Una prueba externa de Bluesky Compute en julio midió 4,4 veces menos coste de inferencia y más del triple de vídeo coherente que el modelo base.
Falta lo importante. Para el modelo comercial TBC no dice qué modelo base usa, ni el hardware, ni la resolución, ni la duración de los clips, ni con qué métrica mide la calidad. Y conviene tener presente un detalle aritmético: cinco veces más rápido y un 80 % más barato son la misma afirmación. Si necesitas un quinto del tiempo de GPU, ahorras ese 80 %.

