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Ciberseguridad

Anthropic detalla cómo usaron Claude para vigilancia, ciberataques y armas

La compañía publica su informe de amenazas más completo: siete áreas de abuso, cuentas cerradas y un caso en el que un solo consultor montó un sistema de vigilancia sobre 25 millones de SIM.

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Anthropic ha publicado su informe de inteligencia de amenazas más detallado hasta la fecha sobre el uso indebido de Claude. La compañía asegura que detectó y cerró las operaciones, que van desde ciberataques y vigilancia estatal hasta desarrollo de armas convencionales e investigación biológica. El documento cubre lo que su equipo de Threat Intelligence interrumpió entre diciembre de 2025 y agosto de 2026, y lo ha publicado en su web.

El informe se organiza en siete áreas: operaciones ciber, operaciones de influencia, vigilancia, desarrollo de armas convencionales, mal uso biológico, estafas y fraude, y destilación ilícita. Los modelos implicados son Haiku, Sonnet y Opus. Ningún caso afectó a sus modelos Fable o Mythos-class, salvo una destilación. En todos los casos la empresa dice haber baneado las cuentas, reforzado sus salvaguardas y compartido inteligencia con autoridades y socios del sector cuando procedía.

Ataques más baratos, no nuevos

La sección más extensa es la de operaciones ciber. La tesis central: la IA ha estrechado la distancia entre hackers estatales con recursos y operadores solitarios. Anthropic describe un hacktivista con claves API robadas, individuos con motivación económica y un operador de espionaje estatal, cada uno con campañas de múltiples víctimas que un año antes habrían requerido equipos de varias personas. La compañía reporta brechas completadas en dos o tres horas, con decenas de víctimas atacadas en paralelo por un solo operador.

El caso que sigue como GTG-20006 es un operador rusoparlante que espiaba objetivos gubernamentales ucranianos y europeos, además de organizaciones diplomáticas y de defensa. Anthropic lo atribuye en línea con lo publicado sobre el grupo conocido como Midnight Blizzard. El actor usaba IA para comprobar si los productos de seguridad habían marcado su malware y reconstruirlo automáticamente para esquivar la detección.

En otra operación, dos personas descritas como estudiantes de grado en Hunan, China, lanzaron lo que la compañía llama agent swarms contra unas cincuenta organizaciones, entre ellas una agencia gubernamental del sudeste asiático de la que extrajeron registros de ciudadanos.

Vigilancia levantada por un solo consultor

Entre enero y julio, actores alineados con Estados y vendedores de spyware comercial usaron Claude para construir sistemas de vigilancia en China, Irán y África Occidental. El caso más llamativo: un único suscriptor usó Claude como plantilla de ingeniería para una plataforma llamada Lakana 360. Anthropic lo identifica como un consultor con base en Bamako que trabajaba con el servicio de inteligencia estatal de Malí. El sistema monitorizaba unos 25 millones de tarjetas SIM de los tres operadores móviles del país y se saltaba el requisito legal de una orden judicial. Corría sobre modelos locales on-premises, así que cerrar la cuenta no afectó al sistema ya desplegado.

Otros casos incluyen actores iraníes con una extensión maliciosa de Firefox y una unidad de inteligencia de asuntos religiosos en China que pasó de varios equipos de analistas a una sola oficina capaz de producir miles de investigaciones al mes con un asistente de IA. Jacob Klein, responsable de threat intelligence en Anthropic, dijo a Axios que la IA abarata y hace más eficiente la vigilancia estatal, pero no cambia a quién apuntan los gobiernos: "Están automatizando efectivamente partes del trabajo dentro del aparato de inteligencia". Y añadió: "Los Estados autoritarios están usando IA para vigilancia, represión y operaciones de influencia hoy".

Armas y biología

El informe documenta seis casos de uso de Claude para escribir software de armas convencionales: tres en China, dos en Rusia y uno en Yemen. En Yemen, una célula del norte del país llevaba tres programas a la vez, entre ellos un cohete guiado, un misil balístico de varias etapas con un objetivo declarado de más de 2.000 kilómetros de alcance y variantes que incluían un vehículo de planeo hipersónico. Usaron Claude Code en lugar de ingenieros de software para el código de guiado y control. Llegaron a probar un cohete guiado y el ensayo parece haber fallado. En Rusia, actores freelance trabajaban en un enjambre de drones kamikaze autónomos.

En el capítulo biológico hay cinco casos. Anthropic no da nombres de instituciones, países ni agentes, dice que eran científicos en activo y no afirma que quisieran causar daño. Un ejemplo de mayo: una petición de ayuda para redactar una propuesta de beca sobre investigación de gain-of-function con el virus chikungunya, destinada a un instituto de investigación militar. Klein lo resumió así al New York Times: "No estás viendo a alguien decir al estilo de un cómic: 'quiero construir un arma biológica para matar a todo el mundo'. Es una situación increíblemente matizada".

Todo lo anterior sale de la telemetría de Anthropic: las cifras son suyas, no de un tercero independiente, y la compañía no publica evidencia verificable de cada caso. Aun así, el patrón que describe es el que cualquier equipo de seguridad tendrá que meter en su modelo de amenazas: campañas que ya no necesitan un ejército, y vigilancia que cabe en la cuenta de una sola persona.