Altman plantea frenar la IA frontera y quiere que otros laboratorios le sigan
El CEO de OpenAI ha dicho a sus empleados que la compañía podría ralentizar el desarrollo de modelos frontera, posiblemente en coordinación con otros laboratorios.

OpenAI se plantea frenar el ritmo de desarrollo de sus modelos frontera, y Sam Altman quiere arrastrar al resto del sector. El CEO de la compañía dijo esta semana a sus empleados, en una reunión general, que la empresa podría ralentizar su trabajo y que quizá lo hiciera de forma coordinada con otros laboratorios, según varias personas al tanto que cita Bloomberg. La compañía no ha querido comentar.
Una ralentización con condiciones
Altman admitió ante la plantilla que no todas las empresas del sector aceptarían sumarse a ese frenazo. La idea no es nueva dentro de OpenAI: su responsable científico, Jakub Pachocki, publicó hace poco un artículo en el que advertía de los peligros de la IA y sostenía que las compañías deberían "coordinar acciones cuando sea necesario y ralentizar el desarrollo futuro". Pachocki quiere que la ralentización voluntaria se convierta en práctica habitual del sector antes de que existan estándares de seguridad comunes.
La compañía ya ha dicho que ha frenado el desarrollo de algunos modelos por motivos de seguridad y que ha pausado entrenamientos internos concretos. Altman comentó en julio que había hablado con funcionarios de la Casa Blanca sobre la "necesidad" de bajar el ritmo.
El contexto interno no invita a leer el movimiento como una operación de imagen. En las últimas semanas, empleados de las principales compañías de IA han expresado en público su preocupación por los riesgos de los sistemas más avanzados, y este año tanto OpenAI como su competidora Anthropic han presentado de forma confidencial los documentos para salir a bolsa.
La dimisión que removió el sector
El martes dimitió Jacob Coxon, investigador de Anthropic, con una acusación directa a sus dos antiguos empleadores: Anthropic y OpenAI estarían "jugándose nuestra vida" en la carrera hacia la superinteligencia. Coxon escribió en redes que quienes desarrollan esta tecnología creen que puede "matarnos a todos antes de que acabe esta década". La publicación superó los 150 millones de visualizaciones y llamó la atención de legisladores y figuras públicas.
Para quien construye sobre modelos frontera, la pregunta práctica es qué significa exactamente frenar. Un desarrollo más lento no rompe las APIs que ya funcionan, pero estira los ciclos de actualización de los que dependen muchos productos y desplaza poder de negociación hacia quien tenga modelos propios o pesos abiertos. De momento no hay calendario, ni compromiso firmado con nadie, ni una sola métrica: es una posición declarada ante la plantilla, no una hoja de ruta.


