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Zig prohíbe las contribuciones con IA y se muda de GitHub a Codeberg

Andrew Kelley explica en una entrevista con JetBrains por qué el proyecto rechaza el código generado por IA y por qué dejó GitHub por Codeberg.

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Andrew Kelley, creador de Zig, ha detallado en una entrevista con JetBrains las dos decisiones que marcan el rumbo del proyecto: la prohibición categórica de contribuciones generadas con IA, recogida en su política estricta de no-LLM, y el traslado del repositorio desde GitHub a Codeberg, la forge alemana sin ánimo de lucro. El motivo de fondo, en ambos casos, es el mismo: proteger el tiempo de revisión y la salud del proyecto.

El problema no es el código, es el tiempo

Kelley da dos razones para vetar la IA. La primera es que ese tipo de contribuciones son basura, y no solo eso: tienen valor negativo. Consumen horas de revisión de un equipo humano que no escala al ritmo al que crece el volumen de código. "Tras unas cuantas revisiones nos damos cuenta de que no tienen ni idea de lo que hacen", dice. Copian lo que responde el chat y lo reescriben para disimular, pero el resultado nunca será bueno.

La segunda razón pesa igual: Zig se ve a sí mismo como un proyecto educativo. La revisión de código es una inversión en quien podría acabar siendo parte del equipo, algo que Kelley llama contributor poker, apostar un recurso escaso por gente que se va a quedar y crecer. Quien llega apoyado en IA cae siempre en el otro grupo: no aprende, no forma parte del núcleo y no compensa el tiempo dedicado.

GitHub dejó de funcionar

El motivo de la mudanza es eminentemente práctico. La integración continua del proyecto, que corría sobre GitHub Actions, empezó a fallar de forma recurrente y a dejar de devolver resultados. "GitHub simplemente dejó de funcionar para nosotros", resume Kelley, que asegura que en Codeberg el servidor de CI vuelve a trabajar con normalidad. A eso suma una afinidad por el modelo sin ánimo de lucro: frente a startups y corporaciones que persiguen el siguiente trimestre, una organización así intenta sostener lo que ya hace, y esa estabilidad es la que quiere para la infraestructura del lenguaje. Parte de la comunidad ha relacionado esa caída de rendimiento con el aumento exponencial de cargas de trabajo de IA sobre la plataforma.

El contraste más inmediato es Bun, que reescribió todo su código de Zig a Rust con agentes de IA portando, verificando y proponiendo arreglos. Kelley respondió que la discusión no iba de características de un lenguaje frente a otro, sino de sistemas de valores divergentes.

Zig nació mientras su autor intentaba construir una estación de audio digital nativa: JavaScript no le daba control de bajo nivel, Go introducía pausas stop-the-world incompatibles con audio en tiempo real, el Rust previo a la 1.0 le bloqueó el renderizado de fuentes durante semanas y C++ le daba corrupción de memoria. Kelley dejó su empleo en 2018 para desarrollarlo, y hoy el lenguaje sostiene Ghostty, la base de datos financiera TigerBeetle y la infraestructura de compilación cruzada de Uber. La negativa a aceptar código de IA está escrita en el código de conducta, así que el que quiera contribuir ya sabe a qué atenerse.