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Raspberry Pi OS 6.3 estrena dock y reabre el debate del firmware que bloquea la RAM

La versión de septiembre de 2026 cambia el escritorio por defecto y actualiza labwc, mientras el precio de la memoria dispara las preguntas sobre el bloqueo de capacidad en el firmware.

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Raspberry Pi OS ha sacado su versión 6.3, fechada en septiembre de 2026, y el cambio que se ve a simple vista está en el escritorio: se puede sustituir la barra de tareas de toda la vida por un dock centrado en la parte inferior y un lanzador de aplicaciones a pantalla completa. Hay tres configuraciones: solo dock, solo barra, o las dos a la vez, y en ese caso el panel se vuelve transparente y deja visibles únicamente los indicadores de estado de la derecha. La actualización ha coincidido con el repunte de precios de la memoria, y eso ha devuelto al primer plano una discusión de hace dos años: el firmware fija cada placa a su capacidad de RAM original.

Un escritorio nuevo, Wayland por debajo

El número de versión no aparece destacado en los materiales de la compañía, aunque la pantalla de arranque la identifica como 6.3. El detalle fino está en las notas de la versión: labwc y wlroots suben a 0.20, ligeramente por detrás de labwc 0.20.2. El kernel se queda en 6.18, el mismo que llegó en la actualización anterior.

El diseño parece pensado para gente que viene antes del móvil que del Windows de escritorio, un público que sigue pesando en la Raspberry Pi. Falta la opción de colocar el dock en vertical. Para quien quiera conservar píxeles en ese eje queda el truco de siempre: cambiar a X11 con raspi-config, lo que cuesta la función Raspberry Pi Connect y devuelve una barra vertical de LXDE.

Precios de memoria y firmware que dice no

El contexto económico no ayuda. El modelo de 8 GB de Raspberry Pi 5 se iba a 168 libras en Reino Unido o 175 dólares en Estados Unidos hace unos meses, y el de 16 GB está ahora en 292,80 libras o 305 dólares. Mike Thompson, creador original de Raspbian, se quejó de que una placa pueda costar más de 300 dólares porque la escasez para IA está encareciendo la informática personal, y dijo que empieza a arrepentirse de la parte que le tocó.

Con esos precios, reciclar memoria de otra placa muerta resulta tentador. El problema es que la operación no es para aficionados: hay que desoldar el SoC en BGA y la RAM que lleva debajo, y volver a soldarlo. Phil Elwell, ingeniero principal de software en Raspberry Pi, confirmó en junio que el firmware reciente bloquea los dispositivos a su tamaño original y añadió que también se programan otros atributos, de modo que intercambiar piezas del mismo tamaño puede no funcionar.

Ese bloqueo entró hace dos años y, según se ha señalado estos días, no aparece mencionado en las notas de aquella versión del bootloader. Arya Voronova, de Hackaday, apunta algo razonable: quien es capaz de cambiar la RAM también puede bajar a un bootloader anterior que no aplica la comprobación. Y añade que el público real de estas modificaciones han sido revendedores poco escrupulosos. Encontró 15 informes en GitHub de afectados; en uno, una placa con 8 GB útiles se identifica como de 2 GB, y en otro el vendedor lo negó.

Quien tenga una Pi 5 y solo quiera actualizar no notará nada raro: el escritorio nuevo es gratis y el sistema sigue siendo ligero, aunque ya no tan liviano como antes. Quien pensara reaprovechar módulos de memoria, que se olvide salvo que esté dispuesto a pelearse con el bootloader. La pregunta abierta es si la compañía suavizará esa comprobación cuando la memoria vuelva a precios razonables, o si el bloqueo se queda como está.