Un script generado por Claude le cuesta a un desarrollador 1.310 dólares en 48 horas
Google Maps Platform no aplica ningún tope de gasto por defecto y el autor solo recuperó el 75% de la factura tras semanas de reclamaciones

Un desarrollador pidió a Claude que le escribiera un script contra la API Places de Google Maps para recopilar datos de cafeterías en México. En 48 horas la factura llegó a 1.310,05 dólares. Google le devolvió después el 75%, y los 327,52 dólares restantes siguen en pie: la compañía lo llama veredicto final.
El proyecto era una base de datos con nombres, teléfonos y direcciones. Nada del otro mundo. Claude escribió el código, indicó qué claves de API hacían falta y le tranquilizó: Google regala entre 200 y 300 dólares al mes en créditos y el proyecto cabía de sobra en ese margen. El autor montó todo, obtuvo las claves y ejecutó el script. Al día siguiente empezaron las notificaciones de cobro. Primero un cargo pequeño, rechazado por fondos insuficientes. Luego otro mayor. Después el definitivo: 1.310,05 dólares.
Sin tope por defecto
El punto que le interesa a quien despliega cosas: Google Maps Platform no tiene límite de gasto por defecto. Otros servicios de la casa, como la API de Gemini, sí traen cuotas claras. Aquí no hay red de seguridad de capa gratuita ni aviso en tiempo real, según su relato, hasta que la factura ya es de cuatro cifras.
La comparación que hace el propio autor: encargar ese mismo trabajo a un freelance habría costado entre 50 y 100 dólares, y con datos de mejor calidad.
Con el soporte de Google la cosa fue lenta. Semanas de correos, varios agentes, responsables de escalado. Reconocieron que era un incidente accidental de un usuario primerizo y aprobaron una devolución del 75%: 982,53 dólares. Los 327,52 restantes no se tocaron. Buscó todas las vías —correo, X, LinkedIn, la comunidad de Google Cloud, Trustpilot— y todas le devolvían al mismo equipo de facturación o a una respuesta automática. Su número de caso es el 73959216.
Lo que se lleva cualquiera que use APIs de pago
Dos conclusiones suyas, y las dos son operativas. La primera: no fiarse de la estimación de costes que da un asistente de IA sobre APIs de nube. Claude se equivocó. La segunda: mirar la página de precios uno mismo y fijar límites duros de presupuesto antes de ejecutar cualquier script automático.
Ese segundo punto es el que tiene consecuencias. Las alertas de presupuesto de la mayoría de proveedores avisan, pero no cortan el grifo; hay que configurar umbrales que desactiven la facturación o cuotas por servicio, y no siempre están en el sitio obvio. Un bucle mal escrito contra una API que cobra por petición se convierte en cuatro cifras en dos días.
Queda por ver si Google mueve ficha aquí. Resolver estas cosas caso por caso no es una política, y esta historia es del tipo que se repite con cada nueva tanda de scripts generados por IA.


