Tower Semiconductor invertirá 4.000 millones en Japón para fabricar chips ópticos
La compañía israelí y el gobierno japonés cofinancian la conversión de sus plantas niponas en un polo de semiconductores para conectividad óptica, con la vista puesta en 2029.

Tower Semiconductor y el gobierno de Japón van a invertir de forma conjunta 4.000 millones de dólares en las operaciones japonesas de la compañía israelí, con el objetivo de convertir esas plantas en una base de fabricación de semiconductores para conectividad óptica. La cifra la adelanta Nikkei. El resultado final que persiguen es que la capacidad nipona de la firma alcance el equivalente a 45.000 obleas de 300 mm al mes en 2029.
El plan avanza por dos vías en paralelo. La primera pasa por recuperar una fab que ahora mismo está parada y ampliarla. La segunda consiste en llevar al máximo la producción de una instalación de 300 mm que ya está en marcha. A eso se suma un tercer movimiento, más a largo plazo: añadir otra planta de 300 mm cuando el resto esté encauzado.
Por qué fotónica y por qué Japón
El fabricante no es nuevo en el negocio de las obleas, pero hasta ahora su presencia en Japón no era el eje de su estrategia. Lo que cambia con este movimiento es el foco: los semiconductores de conectividad óptica son la pieza que los centros de datos necesitan para mover datos entre racks y entre máquinas a velocidades que el cobre ya no sostiene de forma razonable. Ahí es donde entra la fotónica de silicio, y ahí es donde Tower quiere tener capacidad propia cuando la demanda apriete.
Japón, por su parte, lleva tiempo intentando recomponer su peso en la cadena de fabricación de semiconductores. Poner dinero público en una planta extranjera que se instala en suelo japonés encaja en esa línea, igual que otros proyectos recientes con los que comparte lógica: capacidad local, proveedores cerca y menos dependencia de lo que ocurra en otras regiones.
Los detalles del reparto entre las dos partes no están cerrados en lo que se conoce. Nikkei da el total y el marco del acuerdo, pero no el desglose ni los plazos intermedios de cada fase. Tampoco hay confirmación pública de Tower sobre qué tecnología concreta saldrá de cada línea, ni sobre los clientes que absorberán ese volumen adicional.
Lo que sí está sobre la mesa es el calendario: 2029 como horizonte para esa capacidad equivalente de 45.000 obleas mensuales de 300 mm. Es una cifra que, si se cumple, mueve a Tower de posición en el mercado de la fotónica y da a Japón un nodo más en la producción de componentes para centros de datos. Queda por ver si el dinero se ejecuta al ritmo anunciado y si la demanda de interconexión óptica acompaña durante los próximos tres años.


