Toast, un editor de terminal que llega con LSP y temas ya montados
El proyecto se instala con un comando de Homebrew y promete lo que vim y emacs dejan en manos del usuario: servidores de lenguaje, árbol de archivos y pestañas listos desde el primer arranque.
Toast es un editor de código para terminal que viene con lo que otros te obligan a montar a mano: servidores de lenguaje gestionados, árbol de archivos, pestañas múltiples y temas funcionando desde el primer arranque. Está en desarrollo temprano, avisa su autor, y se instala con un solo comando de Homebrew.
La comparación la hace el propio proyecto y es bastante explícita: vim, nvim y emacs te dan la base y te dejas las horas en dejarlos a punto, mientras que VS Code y Zed te dan el entorno completo pero fuera de la terminal. Toast intenta el cruce, con el árbol de archivos, el ratón y los temas de serie. Está escrito en Go: compilar desde el código pide Go 1.25.2 o superior. Las versiones publicadas son para macOS, tanto Apple Silicon como Intel.
Qué trae de serie
Resaltado de sintaxis con tree-sitter para Go, Python, JavaScript, TypeScript, Rust, CSS, HTML, YAML, Bash y Markdown. Servidores de lenguaje gestionados: el editor ofrece instalar los que falten para Go, Rust, Python, JavaScript, TypeScript y Markdown (harper), con configuración extensible para otros lenguajes. Corrección ortográfica sobre Markdown y texto plano.
Encima de eso, un árbol de archivos lateral con estado de git, atenuado de lo ignorado, creación y borrado, y redimensionado arrastrando. Búsqueda en todo el proyecto con ripgrep y buscar/reemplazar en el archivo actual con coincidencia exacta de mayúsculas y palabra completa. Paleta de comandos con Ctrl+Shift+P, búsqueda difusa, orden por uso reciente y pistas de atajos. Vista previa de Markdown para .md, .markdown y .mdx. Ir a la definición manteniendo Ctrl y pasando el ratón por encima, y salto con Ctrl+clic o F12.
Hay dos ausencias que el autor subraya: no hay funciones de IA y no hay telemetría. El autoguardado escribe los archivos sucios tras un tiempo de inactividad configurable, 300 ms por defecto, y se puede pasar a guardado manual.
Instalación y estado
El camino corto en macOS es brew install paradise-runner/tap/toast; también hay zips por plataforma en la página de versiones para descomprimir y dejar el binario en el PATH. Aparte se publica Toast.app, una aplicación de escritorio experimental que empaqueta el editor dentro de una ventana de libghostty. El propio autor avisa de que esa vía tiene más fallos que la de terminal y que la TUI es la principal y la mejor probada. La app no va firmada ni notarizada, así que Gatekeeper la bloquea al doble clic: hay que abrirla con clic derecho o quitar el atributo de cuarentena.
La configuración vive en ~/.config/toast/config.json y cubre el tema, el ancho de tabulador, los patrones de archivos ignorados y el remapeo de atajos, incluyendo dejar una acción sin tecla asignada. El sistema de temas trae uno derivado de los colores del terminal en tiempo de ejecución, dos propios y un importador de temas de VS Code.
Para quien vive dentro de una terminal, el punto interesante no es el aspecto: es que los servidores de lenguaje vengan resueltos. Ese es el rato que normalmente se va en dejar un editor a punto, y aquí es justo lo que se promete de fábrica. Lo que falta por ver es cuánto aguanta el inventario de lenguajes soportados cuando el proyecto se aleje de las versiones iniciales, y si el aviso de desarrollo temprano se traduce en bugs que rompan el flujo de trabajo o solo en asperezas.
