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Infraestructura

Texas congela los permisos de nuevos centros de datos y lanza una revisión a gran escala

El gobernador Greg Abbott ordena a la comisión ambiental que no emita nuevas licencias hasta que ERCOT termine de auditar consumo eléctrico, incentivos fiscales y uso de agua.

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El gobernador de Texas, Greg Abbott, ha ordenado a la Comisión de Calidad Ambiental del estado que deje de emitir permisos de construcción para centros de datos. La instrucción se mantiene hasta que los reguladores cierren una revisión a gran escala sobre cómo estos proyectos se enganchan a la red eléctrica tejana. En la práctica, es una congelación de la aprobación estatal para levantar instalaciones nuevas.

La orden llegó el lunes y va dirigida contra el organismo que tramitaba esas licencias. No es un movimiento aislado: el mes anterior, Abbott ya había frenado la conexión de nuevos centros de datos a la red y puesto en marcha una auditoría específica sobre los proyectos en cola. Ahora el cierre alcanza también la parte administrativa, la que permite empezar a construir.

Por qué Texas

Texas lleva años vendiéndose como el sitio donde poner cómputo a gran escala. Electricidad abundante, suelo barato y un marco regulatorio amable con la inversión. Desde que arrancó la fiebre de la inteligencia artificial hace unos tres años, el estado se convirtió en uno de los polos de capacidad de cálculo que más rápido ha crecido en el mundo.

El problema es la cola. En el momento en que Abbott emitió la primera instrucción, los proyectos de centros de datos y otras instalaciones de gran consumo pendientes de conexión sumaban más de 470 gigavatios de potencia instalada, según los datos que se manejan en el estado. Para hacerse una idea: eso supera en más de cinco veces el pico de demanda eléctrica de todo Texas.

El Consejo de Fiabilidad Eléctrica de Texas, el operador de la red, acaba de arrancar la revisión. El alcance es amplio: consumo eléctrico de los centros de datos, incentivos fiscales que reciben y consumo de agua, que en estas instalaciones no es una línea menor por los sistemas de refrigeración.

Abbott lo resumió así en un comunicado: "En pocas palabras, los intereses de los tejanos van primero. Los centros de datos deben asumir sus costes, proteger la red y el agua locales, y pasar esta revisión".

Un giro que se está extendiendo

El caso tejano no es único. Varios gobernadores estadounidenses que hasta hace poco competían por atraer inversión en centros de datos con todo tipo de facilidades están endureciendo las condiciones. El motivo es electoral: el aumento de las facturas eléctricas y las quejas vecinales por el consumo de agua y suelo han convertido estos proyectos en un asunto incómodo.

El investigador en energía de la Universidad de Houston Ed Hirs apunta que Abbott está desmontando su propio argumento anterior, cuando defendía que estos centros de datos contribuirían a bajar el precio de la luz. La realidad que están viendo los reguladores es la contraria: cargas enormes que llegan de golpe a una red que ya tiene que planificar años por delante.

Para quien despliega infraestructura, la consecuencia es concreta. Texas era una de las plazas preferidas para ubicar capacidad de cómputo, y ahora mismo esa vía está bloqueada en el plano administrativo. Queda por ver cuánto dura la revisión, con qué condiciones se reabre y si los proyectos ya en cola conservan su posición o tienen que volver a empezar. Mientras tanto, la presión se reparte hacia otras regiones y hacia los proveedores que ya tenían contratos de capacidad en el estado.