State Farm migra 1.500 aplicaciones de PCF a ROSA en unos diez meses
La aseguradora cuenta en su blog de ingeniería que movió unas 1.500 aplicaciones de Pivotal Cloud Foundry a OpenShift gestionado en AWS. El relato no entra en costes ni en plantilla.
State Farm ha trasladado alrededor de 1.500 aplicaciones desde Pivotal Cloud Foundry —la plataforma que terminó integrada en VMware Tanzu— hacia ROSA, el OpenShift gestionado de Red Hat sobre AWS. La operación les llevó unos diez meses. Lo cuenta la propia compañía en un artículo de su blog de ingeniería, que estos días ha circulado por r/sysadmin.
Un ritmo de cinco aplicaciones por día laborable
Puestos a hacer la cuenta: 1.500 aplicaciones en diez meses son unas 150 al mes, o cinco por cada jornada laboral. Eso descarta el trasvase de un fin de semana y el lift-and-shift mecánico. Hablamos de un programa con equipo dedicado, inventario previo, priorización y ventanas de corte, aunque el material publicado no detalla ninguno de esos pasos.
El cambio de destino tampoco es menor. PCF era una plataforma de aplicaciones con su propio modelo de despliegue, sus buildpacks y su forma muy concreta de entender el enrutado y los servicios ligados. ROSA es otra cosa: Kubernetes gestionado por Red Hat sobre infraestructura de AWS, con la API de OpenShift por encima. Lo que en PCF era una push se convierte en manifiestos, operadores y objetos de Kubernetes. Quien haya hecho ese salto sabe que la parte difícil no es mover el contenedor, sino reescribir todo lo que la plataforma resolvía por debajo.
El ruido de fondo de VMware
Quien compartió el enlace en el foro lo hacía precisamente por eso, por el ambiente que arrastra VMware desde que Broadcom cerró su compra y reorganizó el negocio de licencias. No es un detalle nuevo: lleva dos años empujando a clientes a replantearse contratos de Tanzu y de vSphere. Que una aseguradora del tamaño de State Farm haga público un movimiento así alimenta esa conversación, aunque el artículo no diga en ningún momento que el precio fuera el motivo.
Y ahí está lo que falta. La cifra de 1.500 aplicaciones la da la compañía, no un tercero que la haya auditado. No hay datos de coste, ni de tamaño del equipo, ni de cuántas aplicaciones se reescribieron frente a cuántas se portaron con cambios mínimos, ni de cuánto tiempo estuvo cada una en doble funcionamiento. Para dimensionar un proyecto propio, esos son justo los números que sirven.
Aun así, el caso tiene valor como referencia. Si tienes un parque grande sobre Tanzu Application Service y estás evaluando a dónde ir, este es un camino ya recorrido y documentado a nivel de titular: PCF fuera, OpenShift gestionado dentro, diez meses. Conviene seguir el blog de la compañía por si publican el desglose técnico, porque la parte interesante —cómo se gestionó el enrutado, qué pasó con los servicios ligados y cómo se migró el pipeline de cada equipo— todavía no está contada.
