Sergey Brin vuelve a mandar en Gemini desde una cocina reconvertida
El cofundador de Google no tiene cargo ejecutivo, pero según ocho empleados actuales y antiguos dirige de facto parte del desarrollo del modelo, incluido el reparto de chips

Sergey Brin no ocupa ningún puesto ejecutivo en Google. Aun así, su influencia sobre Gemini, el modelo estrella de la compañía, ha crecido hasta el punto de que buena parte de las decisiones técnicas pasan por él. Lo cuenta Business Insider citando a ocho empleados actuales y antiguos. Google ha declinado comentar y el medio no ha publicado documentación que respalde las versiones que recoge.
Brin despacha desde una micrococina reconvertida en Gradient Canopy, un edificio de la sede de Mountain View. La cocina no es una anécdota de color: es su oficina y, según estas fuentes, un centro de decisiones paralelo al organigrama.
Una mesa en forma de U
En el espacio hay una disposición de mesas en U. Koray Kavukcuoglu, nuevo vicepresidente sénior de Google DeepMind, se sienta junto a Brin. Sundar Pichai se deja caer por allí varias veces por semana. El equipo que trabaja en las capacidades de programación de Gemini, liderado por el ingeniero de investigación Sebastian Borgeaud, tiene mesas en la misma sala. Un exempleado describe la intención de Brin como llevar Gemini "como una startup"; otro asegura que la promesa del sitio era cortocircuitar la política interna.
El acceso a cómputo explica buena parte de su peso. Conseguir chips de Google es complicado incluso para el equipo de Gemini. La vía oficial es una solicitud formal que necesita el visto bueno de mandos superiores. Dos personas cuentan que los equipos también intercambian trabajo con otros grupos a cambio de silicio. La vía oficiosa, dicen, es ir a Brin.
El informe llega después de la reorganización de agosto. Demis Hassabis dejó de ser consejero delegado de Google DeepMind para convertirse en científico jefe de Alphabet, Kavukcuoglu se trasladó desde Londres a Estados Unidos y Jeff Dean se marchó tras 27 años para fundar su propia empresa. Los anuncios no mencionaron a Brin.
Tamaños de modelo, ventanas de lanzamiento y AGI
En lo técnico, Brin se ha metido en tamaños de modelo, fechas de lanzamiento y rutas hacia la inteligencia artificial general. En 2025 tumbó un proyecto de chip liderado por Dean, conocido internamente como Frozen, que habría llevado la arquitectura de Gemini al silicio. Google lo resucitó después como Frozen v2 y este año le ha recortado recursos, según una de las fuentes. Dean ha declinado comentar.
También empujó la idea de monitorizar a empleados mientras programan para usar esos datos en entrenar la capacidad de código de Gemini, e insiste al personal en la mejora recursiva, el punto en el que un sistema de IA se optimiza a sí mismo. En 2025 escribió en un post interno que unas 60 horas semanales de trabajo son el punto dulce de productividad. En público ha reconocido ese papel: en una sesión de preguntas en AGI House, en San Francisco, dijo que suele picotear a los equipos y se definió como "un poco agitador".
Sobre Gemini pesa la sensación de que Google se ha quedado atrás en la frontera, lo que carga de presión al próximo modelo, Gemini 4. La compañía ha perdido investigadores como John Jumper y Noam Shazeer en los últimos meses, y ha recuperado a Barret Zoph, cofundador de Thinking Machines Lab. Google sostiene que su último Gemini mejora de forma notable en código. Gil Luria, responsable de investigación tecnológica en el banco D.A. Davidson, dijo al medio que Google necesita un cambio grande que rompa su burocracia.
Lo que queda por ver es si ese cambio lo puede articular alguien sin cargo formal, sentado en una mesa de cocina y con la capacidad de decidir a quién le llegan los chips.

