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Inteligencia artificial

Rabbit lanza OS3, un agente de IA que no necesita su dispositivo R1

El sistema, que la empresa llama "sistema operativo agéntico", corre en la nube pero actúa sobre Windows, Mac y Linux. Admite hasta cinco equipos por cuenta y varios modelos de IA a elegir.

2 min de lecturaThe Verge · IA0 vistas

Rabbit, la empresa detrás del decepcionante R1, ha presentado OS3, un agente de IA independiente que no requiere su hardware para funcionar. La compañía lo describe como un "sistema operativo agéntico": se ejecuta en la nube, pero opera de forma local sobre equipos Windows, Mac y Linux. El registro ya está abierto en su web.

La idea es que el usuario no elija a mano qué hace cada cosa. OS3 decide por su cuenta qué dispositivos, archivos, aplicaciones y modelos de IA necesita para completar una tarea. Una misma cuenta puede tener hasta cinco equipos asociados, y el usuario escoge qué modelos quiere usar entre los disponibles.

Tres formas de entrar, ninguna obligatoria por hardware

Al agente se accede desde su sitio de escritorio, desde una app de mensajería emparejada —Telegram o iMessage— o desde el propio R1. La empresa sostiene que OS3 no almacena, copia, usa ni vende los datos del usuario, aunque matiza que las conversaciones y las "memorias" que se generan a partir de ellas sí quedan en sus servidores. Los proveedores de IA externos que se conecten a OS3 aplican sus propias reglas de privacidad, así que el tratamiento del dato depende de con quién se hable.

El R1 se aparca, no la idea del hardware

El fundador, Jesse Lyu, ha confirmado que han dejado de fabricar el R1. Rabbit no abandona el hardware: cambia de tercio hacia un "cyberdeck" orientado a vibe coding que ejecutará OS3 y que, según la compañía, llegará en cuestión de meses. De momento no hay demo pública de ese equipo ni fecha cerrada.

Lo relevante aquí no es el aparato, sino el modelo de despliegue. Un agente que corre en la nube pero tiene permiso para leer archivos locales y manejar aplicaciones nativas en tres sistemas operativos distintos es, en la práctica, un proceso con credenciales y acceso a datos dentro de la máquina. Eso obliga a decidir qué le dejas tocar, con qué cuenta lo ejecutas y cómo auditas lo que hace. Rabbit no ha detallado qué controles administrativos ofrece para eso: ni listas de permitidos por aplicación, ni ámbitos de acceso a carpetas, ni retención configurable.

El otro punto abierto es la convivencia con modelos de terceros. Si OS3 encadena varias API para resolver una tarea, los datos acaban repartidos entre varios proveedores con políticas distintas, y la promesa de no vender datos solo cubre a Rabbit. Tampoco hay detalle sobre precio, ni sobre si el agente funcionará en equipos gestionados por una organización o solo en máquinas personales. Quien tenga que decidir si esto se prueba en la flota de su empresa tendrá que esperar a la letra pequeña.