Qualcomm entrega a Amazon warrants por 4.000 millones para fabricar chips a medida
La operación vincula la compra de acciones a hitos comerciales y a compras de silicio por hasta 60.000 millones de dólares.

Qualcomm ha emitido warrants que permiten a Amazon adquirir 25 millones de acciones de la compañía a un precio de 161,26 dólares por título, una operación valorada en unos 4.000 millones de dólares. Este movimiento acompaña a un acuerdo de varias generaciones para desarrollar silicio personalizado para AWS, informado inicialmente por CNBC.
La estructura financiera es poco convencional: los warrants no caducan hasta el 3 de septiembre de 2036, pero su ejercicio está supeditado al cumplimiento de hitos comerciales y a que Amazon compre hasta 60.000 millones de dólares en chips y tecnología de Qualcomm para servidores. En la práctica, Amazon está recibiendo participación accionaria a cambio de convertirse en un cliente de largo plazo para la industria de la infraestructura de IA.
El alcance técnico de la colaboración abarca la inferencia de IA y la conectividad óptica de hasta 1,6T, aprovechando las tecnologías SerDes y DSP ópticos de Qualcomm. Además, la compañía ejecutará cargas de trabajo de diseño de chips en Amazon Bedrock. Esta alianza se suma al anuncio de junio sobre el procesador de centro de datos Dragonfly C1000, que tendrá a Meta como cliente desde 2028, y a la meta de Qualcomm de alcanzar 15.000 millones de dólares en ingresos por centros de datos en su ejercicio fiscal 2029.
Contexto europeo y mercado europeo
La relevancia de esta noticia trasciende el mercado estadounidense. Qualcomm es una de las tres fabricantes de chips, junto a Nvidia y AMD, que han firmado memorandos para suministrar a las fábricas de IA de la Unión Europea. Ese programa contempla hasta siete ubicaciones con una inversión total de unos 30.000 millones de euros, aunque solo 1.000 millones procedentes de Bruselas están realmente comprometidos. La construcción comenzará a principios del próximo año y los sitios estarán operativos a mediados de 2028.
Mientras tanto, el procesador europeo de referencia, el Rhea1 de SiPearl, un diseño Arm de 80 núcleos fabricado en N6 de TSMC, se encendió en mayo y se destinará al supercomputador Jupiter en Jülich en lugar de a un hyperscaler. La disparidad es clara: el proveedor que Europa ha alineado acaba de vincularse a largo plazo con un cliente estadounidense, mientras que la soberanía tecnológica europea sigue dependiendo de compromisos financieros que aún no se han materializado por completo.
Bank of America proyecta que el mercado de procesadores de servidor se duplicará, pasando de 27.000 millones de dólares en 2025 a 60.000 millones en 2030. En este escenario, los acuerdos de suministro vinculados a participaciones accionarias se están normalizando, marcando una nueva dinámica en la cadena de suministro de silicio para IA.

