PearOS lanza su nueva versión con Wayland, soporte Nvidia y asistente de voz
La distribución Linux orientada a reproducir macOS recibe mejoras de apariencia, hardware y seguridad en su última release.

PearOS acaba de publicar una actualización que refina su ya pulida experiencia macOS‑like. El nuevo instalador arranca en Wayland por defecto, incorpora soporte nativo para GPUs Nvidia (además de los drivers libres para AMD) y añade un asistente de voz estilo IA. La estética “Liquid Gel” se mantiene, ahora con un notch visual y una barra de menús más fiel al original de macOS.
La distro sigue basada en KDE Plasma, pero no es simplemente un tema; es una configuración completa que incluye un dock, una barra de menús y aplicaciones preseleccionadas como Seafari (el navegador que sustituye a Konqueror), un selector de emojis, KDE Connect, KMail, Maps, Notes y widgets de calendario y clima. Todo sale listo para usar, sin necesidad de tocar la terminal. La única variante oficial sigue siendo NiceC0re, construida sobre Arch Linux, aunque también hay una versión basada en Debian y se promete pronto un build para aarch64.
Entre las novedades, destaca la incorporación de Privacy Bubbles, alertas visuales que indican cuándo el micrófono, la cámara o el grabador de pantalla están activos. También se incluye una función de “display‑as‑ring‑light” que ajusta el brillo del monitor según la luz ambiental, y el asistente de voz, cuya integración es todavía preliminar pero ya permite lanzar aplicaciones con comandos hablados.
A nivel de usabilidad, el autor de la reseña sigue encontrando dos pequeños inconvenientes: la inestabilidad ocasional y la imposibilidad de abrir el gestor de archivos nativo, Pinder. Como solución provisional, instaló Dolphin, el gestor predeterminado de KDE Plasma, que funciona sin problemas. Estos fallos son considerados “nits” que podrían solucionarse en próximas actualizaciones.
PearOS apunta a usuarios que buscan una alternativa a macOS sin el coste de Apple y sin la curva de aprendizaje típica de Linux. La distribución está pensada para ser usable desde el primer arranque, con drivers y actualizaciones preconfiguradas. Sin embargo, la falta de una suite de oficina y los problemas de estabilidad hacen que la recomendación sea cautelosa: funciona bien para usuarios dispuestos a instalar Dolphin y tolerar algunos ajustes menores.
En resumen, la nueva versión de PearOS refuerza su propuesta de un escritorio Linux listo para usar, con mejoras de hardware, seguridad y una capa estética que sigue imitando a macOS. Queda por ver si los próximos parches corregirán los problemas de estabilidad y completarán el ecosistema de aplicaciones.
