Oracle eleva en 700 millones el coste de despidos que aún no ha ejecutado
Sube la provisión hasta unos 2.800 millones para un ajuste que todavía no ha acometido; la mayoría de la plantilla está fuera de EE. UU. y el calendario europeo de consultas manda.

Oracle ha subido en 700 millones de dólares el coste de su reestructuración de 2026. La factura pasa a rondar los 2.800 millones y cubre movimientos que la compañía dice que espera acometer: los despidos, de momento, no se han producido. De los aproximadamente 141.000 empleados que tiene, unos 92.000 trabajan fuera de Estados Unidos, así que el grueso del ajuste potencial cae en jurisdicciones con reglas propias.
Del total provisionado ya ha contabilizado unos 2.100 millones, la mayor parte en indemnizaciones, según Bloomberg. La subida figura en un documento regulatorio, donde la empresa la justifica por "acciones adicionales que esperamos llevar a cabo". Hilary Maxson, su responsable financiera, dijo a los analistas que las "acciones de simplificación y eficiencia" están ayudando a proteger los márgenes. La plantilla se ha reducido un 13% en un año hasta esos 141.000; a finales de mayo tenía unos 49.000 trabajadores en EE. UU.
El reloj europeo
En la Unión Europea, un ajuste que la empresa anuncia que espera ejecutar arranca un contador legal. La Directiva de Despidos Colectivos se aplica por encima de ciertos umbrales y obliga al empleador a consultar a los representantes de los trabajadores con antelación suficiente y con vistas a alcanzar un acuerdo: cómo evitar los despidos o reducir cuántos se ven afectados. Después tiene que notificarlo por escrito a la autoridad pública competente. Los despidos no surten efecto antes de 30 días desde esa notificación, y los estados miembro pueden estirar el plazo hasta 60. Equivocarse en el procedimiento es más caro desde octubre pasado: el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó que no notificar invalida los despidos y que el defecto no se puede subsanar a posteriori.
Rumanía sirve de muestra. Oracle emplea allí a unas 4.000 personas y cortó alrededor de 500 en junio, después de unos 400 a finales de 2025. Ambas tandas salieron de un plan fijado el ejercicio anterior, y un exempleado ya apuntó entonces que esperaba más.
El dinero va a los centros de datos
El ahorro en personal no se queda en el balance. Oracle está construyendo capacidad para clientes como OpenAI, quemó unos 24.000 millones de caja después del gasto de capital del último año y S&P lo ha rebajado a BBB-, un escalón por encima del bono basura.
Larry Ellison, que controla cerca del 40% del capital, adoptó el 22 de junio un plan de negociación que le permite vender 50 millones de acciones hasta el 24 de octubre. A precio de cierre de ese día valían 8.750 millones. Desde entonces el título ha caído un 16%, y la factura de indemnizaciones son 2.800 millones.
Los despidos que Oracle provisiona no tienen fecha pública, pero en Europa el calendario no lo marca la empresa: primero la consulta, luego la notificación, luego 30 días. Con la caja comprometida en centros de datos y la calificación a un escalón del bono basura, el margen para improvisar es estrecho.


