OpenAI sube su factura de cómputo a 856.000 millones y aun así reduce la quema de caja
Una presentación interna de julio proyecta 278.000 millones de flujo de caja negativo hasta 2030, menos que en mayo, pero eleva el gasto en cómputo muy por encima del objetivo público de febrero.

OpenAI proyecta un flujo de caja libre negativo de 278.000 millones de dólares entre 2026 y 2030, según una presentación interna de julio que cita el Financial Times. La cifra mejora los 305.000 millones que la compañía estimaba en mayo, pero la partida de cómputo e infraestructura sube hasta unos 856.000 millones, muy por encima de los 600.000 millones que dio a los inversores en febrero.
Los mismos materiales sitúan los ingresos en 350.000 millones para 2030, frente a unos 36.000 millones este año. De los tres números, el que copa titulares es el más pequeño, y además es el único que ha bajado.
El gasto sube, la quema baja
Entre mayo y julio, el flujo negativo pasó de 305.000 a 278.000 millones: unos 27.000 millones menos. En febrero, en cambio, la compañía reajustó sus expectativas de gasto y dijo a los inversores que su objetivo de cómputo era de unos 600.000 millones para 2030, presentado entonces como una moderación. Cinco meses después, el documento privado lleva 856.000 millones, un 43% más. Con matiz: febrero hablaba de cómputo y julio de potencia de cálculo e infraestructura, así que parte de la brecha puede ser de definición.
Que el gasto suba y la quema baje a la vez tiene una explicación sencilla: mucho de ese gasto no está en el balance de OpenAI. La compañía no tiene grado de inversión, así que se financia a través de terceros. Nvidia negocia garantizar 250.000 millones de deuda de centros de datos para que los prestamistas se fíen del fabricante de chips y no de OpenAI. Oracle gasta en centros de datos más de lo que ingresa en un trimestre. SB Energy aceptó 5.500 millones en warrants de OpenAI para firmar un arrendamiento a 20 años, lo que convierte una inversión de capital en un coste operativo pagado en acciones.
El flujo de caja libre mide el dinero que sale de una entidad, no las obligaciones que genera. Cuando la obra la financian proveedores, propietarios y socios, las dos cosas se separan y pueden convivir 856.000 millones de cómputo con 278.000 millones de quema. La diferencia la carga otro.
El mercado ya pone precio al riesgo
Oracle necesitó a PIMCO para anclar 10.000 millones de una financiación de 16.300 millones después de que los bancos estadounidenses se echaran atrás. Si los bancos retroceden ante un nombre así, las condiciones más abajo en la cadena son peores. Las garantías y los warrants no son elegancia: son lo que el mercado exigió.
La cifra que de verdad hay que interrogar es la de ingresos. Pasar de 36.000 a 350.000 millones en cuatro años es casi multiplicar por diez, y todo lo demás cuelga de esa suposición. La quema no es un pronóstico independiente: es lo que queda al restar los ingresos al gasto, así que un fallo en los ingresos no recorta el agujero, lo multiplica.
Y está el reloj. OpenAI levantó 122.000 millones en marzo con una valoración de 852.000 millones y, según el FT, va camino de agotarlos en 2028. El periodo de proyección llega dos años más allá del dinero, lo que da contexto a las conversaciones que valoran la compañía en torno a 1,2 billones y a la prisa por cotizar. Todo esto son proyecciones de un documento hecho para ganar un contrato, no cuentas auditadas, y ya se han revisado dos veces este año. La compañía pausó además su sitio de Stargate en el Reino Unido por costes energéticos y normas de copyright.
Queda por ver si los 856.000 millones aparecen en algún documento que vincule legalmente a OpenAI: no pesa lo mismo una cifra en una presentación de acuerdo que en un folleto de salida a bolsa. Y si son los balances de los socios los que aguantan la diferencia, su exposición es la que conviene seguir.


