OpenAI lleva ChatGPT a Word: disponible también para cuentas gratuitas
El complemento añade una barra lateral en Word que lee el documento abierto para generar borradores, resumir, reescribir o corregir. Business y Enterprise usan GPT-5.6 Sol gratis hasta el 30 de septiembre.

OpenAI ha abierto ChatGPT for Microsoft Word a todos los planes de ChatGPT, incluido el gratuito. El complemento añade una barra lateral dentro de Word, toma el documento abierto como contexto y permite generar borradores, resumir lo escrito, reescribir la selección, corregir el texto y ajustar títulos y formato.
Hasta ahí lo que se sabe. El anuncio no dice qué modelo atiende a las cuentas gratuitas, ni qué versiones de Word soporta el complemento, ni si un administrador puede habilitarlo o bloquearlo desde el tenant de Microsoft 365. Esa última pregunta es la primera que se hace cualquiera que gestione un parque de ofimática, y más cuando la puerta queda abierta a que se instale por iniciativa de cada usuario.
La promoción de GPT-5.6 Sol
OpenAI acompaña el lanzamiento con una oferta con fecha de caducidad: los clientes de ChatGPT Business y Enterprise pueden usar el modelo GPT-5.6 Sol dentro de Word sin coste entre el 17 y el 30 de septiembre. Durante esa vista previa, el consumo no cuenta contra los límites habituales del plan. El modelo nuevo se prueba así sobre cuentas corporativas y con el medidor parado, que es la forma más rápida de que una función acabe usándose de verdad.
El movimiento tiene lectura. Microsoft vende Copilot dentro de su propia suite y ahora el asistente de OpenAI se sienta en la misma barra lateral de Word. Las dos empresas llevan tiempo siendo socias y competidoras a la vez, y esta integración traslada la pelea al sitio donde el usuario pasa las horas.
El complemento convierte a Word en un cliente más de ChatGPT, y eso trae el debate de siempre cuando una herramienta de IA aterriza en el escritorio de trabajo: quién controla lo que sale de la máquina. El contexto que lee la barra lateral es el documento abierto, y ese documento puede ser un contrato, un informe interno o un fichero con datos personales. El anuncio no aclara dónde se procesa ni qué se conserva después.
Para quien administra esos equipos, lo que falta es justo lo que decide la compra o el despliegue: instalación centralizada, controles de administrador y una política de retención explícita. Mientras eso no llegue, la disponibilidad en el plan gratuito significa que cualquier empleado puede probarlo por su cuenta, sin que nadie del departamento se entere hasta que el documento ya haya viajado.

