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Omarchy reúne 18,5 millones en donaciones, llega a la 4.0.3 y se enfrenta a un rechazo creciente en el FOSS

La distro basada en Arch de David Heinemeier Hansson suma 18,5 millones de dólares en compromisos y prepara su salto a los Mac, mientras parte del software libre la rechaza por la política de su creador.

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Omarchy, la distribución Linux basada en Arch que firma David Heinemeier Hansson, ha reunido unos 18,5 millones de dólares entre donaciones y compromisos, según la fundación que la respalda. El proyecto va ya por la versión 4.0.3 y ha anunciado Omarchy M, un esfuerzo para llevarlo a los Mac con Apple Silicon. A la vez, una parte del ecosistema del software libre la rechaza con dureza.

Dinero y código

La cifra incluye compromisos plurianuales y tokens de IA. En la lista de patrocinadores aparecen OpenRouter, Four Technologies y DigitalOcean, además de promesas de tokens de Meta Superintelligence Labs, Anthropic, OpenAI y Fireworks. Hace un mes el montante anunciado era de 8 millones de dólares; al día siguiente de aquel anuncio ya eran 10. Ahora son 18,5.

El dinero se está gastando en personas. Los tres primeros contratados son el desarrollador de kernel Krzysztof Wilczyński, el responsable de infraestructura Emir Beganović y el anónimo outfoxxed, autor de Quickshell, componente central de la interfaz de Omarchy 4. El anuncio llega a decir que Omarchy Quattro se ha construido casi en exclusiva con agentes, porque son muy buenos en bash, QML y en depurar problemas de Linux.

Técnicamente no es una distribución al uso: es Arch Linux más los dotfiles personales de Hansson, con Hyprland como compositor Wayland de tiling y una interfaz pensada para el teclado, sin barras de título y donde Alt+F4 no cierra la ventana. Omarchy M extendería eso a Apple Silicon, con soporte previsto también para los Intel más antiguos. No hay código de conducta; hay una Doctrina cuyo primer principio es "unir a los nerds".

La otra cara

Ese principio no está funcionando del todo. Varios nombres conocidos del software libre han cargado contra el proyecto por las posiciones políticas de su creador, el mismo que está detrás de Ruby on Rails. El bloguero Jürgen Geuter lo describió como una toma de poder y sostuvo que ejecutar Omarchy es integrarse en una comunidad que califica de fascista. Existe una campaña Stop Omarchy que lo resume como un movimiento político disfrazado de distribución Linux. Matthew Garrett ha ido en la misma línea: dice que el proyecto es malo en lo técnico y también en lo ideológico, y que resulta incompatible con los objetivos del software libre. Brennan Kenneth Brown publicó una acusación parecida en su blog.

Los choques de este tipo no son nuevos en el sector, pero el volumen de dinero que entra mientras la discusión se encona sí es llamativo. Otra acusación recurrente es que Omarchy apenas aporta: sería Arch Linux más la configuración personal de una figura muy visible.

Para quien administra un parque de equipos, la pregunta práctica es otra: si merece un puesto ahí. Va por la 4.0.3, con dos point releases en pocas semanas, y el soporte para Mac amplía su público potencial. Lo que no ofrece es un gobierno de proyecto convencional: sin código de conducta, con una doctrina propia y un creador cuya actividad fuera del código forma parte del producto.