Nvidia compra Hugging Face por 12.9 mil millones para impulsar IA de código abierto
Nvidia adquiere Hugging Face, el mayor repositorio de modelos y datos abiertos, consolidando su apuesta por herramientas de IA no propietarias.

Nvidia ha confirmado la compra de Hugging Face por cerca de 13 000 millones de dólares, oficializando un rumor que circulaba desde hace semanas. La transacción no solo refuerza la presencia del chipmaker en la capa de software de la IA generativa, sino que también garantiza la continuidad de los estándares abiertos que Hugging Face ha mantenido.
Con la adquisición, Nvidia asegura que los modelos de código abierto –los “open‑weights”– seguirán disponibles bajo las mismas licencias que hoy usan la comunidad. Jensen Huang, CEO de Nvidia, lo describió como una forma de acelerar el progreso cuando los desarrolladores pueden “construir juntos”. La empresa ya ofrece la familia Nemotron, una serie de modelos de pesos abiertos, y la compra parece un paso para convertir a Nvidia en un proveedor integral de hardware y software para IA.
El acuerdo llega en un momento en que Nvidia está ampliando su oferta más allá de GPUs. La compañía ha anunciado iniciativas como SAFE (Shared AI Findings Exchange) para recopilar incidentes de IA y publicar recomendaciones operativas, y ha liderado una carta abierta a EE. UU. para proteger los modelos de pesos abiertos frente a regulaciones restrictivas. Estas acciones indican que Nvidia busca posicionarse como el hub de infraestructura y herramientas para desarrolladores que prefieren soluciones no propietarias, en contraste con los modelos cerrados de OpenAI o Anthropic.
Hugging Face, fundado hace una década por emprendedores franceses en Nueva York, evolucionó de una idea de app de “compañero AI” a la plataforma de referencia donde se comparten modelos, datasets y código. Según datos de PitchBook, la empresa había recaudado cerca de 400 millones de dólares en capital riesgo a finales de 2025, con inversores como Sequoia, Coatue y figuras del sector como Greg Brockman. Recientemente, su plataforma fue vulnerada por agentes autónomos de OpenAI, lo que avivó el debate sobre la seguridad de los sistemas de IA abiertos.
Para los equipos de infraestructura y desarrollo, la compra implica que Nvidia podría integrar más estrechamente sus GPUs y CPUs con los flujos de trabajo de Hugging Face, ofreciendo pipelines optimizados y soporte directo. También plantea preguntas sobre la gobernanza de los modelos: aunque Nvidia promete mantener los estándares abiertos, su historial con CUDA muestra que la compañía no duda en mantener partes clave de su stack propietarias.
En la práctica, los equipos que ya usan Hugging Face en entornos on‑premise o en la nube podrían esperar mejoras en la compatibilidad con hardware Nvidia y potencialmente acceso a recursos de cómputo dedicados. Sin embargo, la comunidad observará de cerca cualquier cambio en la licencia o en la disponibilidad de los modelos, especialmente si Nvidia introduce capas de optimización que requieran hardware específico.
Queda por ver cómo se traducirá esta sinergia en precios de GPU, en la velocidad de entrenamiento de modelos y en la adopción de los estándares abiertos frente a los ecosistemas cerrados que dominan gran parte del mercado de IA empresarial.

