BookinglyTech News
Inteligencia artificial

Mistral y Europa ven interés propio en la frenada de la IA que piden OpenAI y Anthropic

Mistral, Proton y políticos europeos creen que el freno a la IA que proponen Anthropic, OpenAI y Musk defiende intereses de los grandes laboratorios. Alemania y Francia piden acelerar.

3 min de lecturaITHome0 vistas

El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei; el de OpenAI, Sam Altman; y Elon Musk han pedido en las últimas semanas controlar el ritmo de desarrollo de la IA por el riesgo de sistemas cada vez más capaces. En Europa, esa petición ha caído mal: startups y cargos públicos la leen como una maniobra para que los grandes laboratorios consoliden su posición y empujen una regulación a su medida.

Dependencia y sospecha

Mistral, la startup francesa fundada hace tres años, sostiene que esos riesgos ya estaban claros desde hace meses. En su respuesta, acusa a algunos actores consolidados de aprovechar el momento para reforzar su cuota y promover normas que les favorecen y perjudican a sus competidores. La compañía es vista en Europa como la mayor esperanza para construir modelos de frontera sin depender de Estados Unidos o China, aunque el continente sigue apoyándose en OpenAI, Anthropic y Microsoft. Esa dependencia es justo lo que inquieta a buena parte del sector.

El director de operaciones de Proton, la firma suiza de privacidad, lo dijo sin rodeos en un evento tecnológico en París: "Creo que esto es completamente en su propio beneficio. Solo quieren mantener la dependencia de sus servicios." Ben Brooks, responsable de políticas públicas de la alemana Black Forest Labs, advierte de que fijar umbrales artificiales que separen a los grandes laboratorios de los recién llegados "dañará la innovación abierta en la frontera o cerca de ella".

No todas las voces del sector tecnológico europeo compran el argumento. El consejero delegado de Hugging Face, Clement Delangue, se opone a pisar el freno: "Ahora no es momento de desacelerar, sino de acelerar." Eso sí, respalda otra idea de Amodei: colocar evaluadores independientes dentro de las empresas de IA. El profesor de IA de la Universidad Técnica de Darmstadt, Kristian Kersting, es más duro y califica el plan de "captura regulatoria". "Si unas pocas grandes empresas deciden por sí mismas qué es peligroso, eligen a los inspectores y piden exenciones de la ley de competencia, eso ya no es una regulación real", argumenta.

Bruselas y los Estados

Los responsables políticos europeos han acompañado esa desconfianza. El 16 de septiembre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reivindicó que la regulación insignia de la UE sobre IA permite a Europa influir en cómo se abordan los riesgos a escala global. Al día siguiente, el rey Carlos III reunió en Escocia a líderes tecnológicos y del sector de la IA. El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, fue explícito: "Hacer que todos los que van por detrás frenen para que ellos sigan primeros, claro que veo ahí un interés propio." El ministerio alemán de Asuntos Digitales considera que detener el desarrollo de la IA no es realista si Europa quiere soberanía digital, y la patronal alemana del sector pide centrarse en cerrar la brecha técnica.

La discusión no va de si existe riesgo en la IA, sino de quién lo define y quién paga las reglas. Para los equipos de TI que despliegan modelos de un puñado de proveedores estadounidenses, el desenlace puede marcar qué proveedores operan en Europa, con qué auditorías y si los modelos abiertos tienen margen. Queda por ver si Bruselas convierte este escepticismo en normas exigibles o sigue confiando en compromisos voluntarios.