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Minificar CSS: un ritual inútil que solo complica el desarrollo

Un desarrollador demuestra con pruebas que eliminar espacios y comentarios del CSS no aporta beneficios perceptibles y recomienda confiar en gzip o Brotli.

Shiv J.M., desarrollador de software, lleva años diciendo en el Discord de Eleventy que minificar CSS es una pérdida de tiempo. Ahora ha puesto números sobre la mesa para demostrarlo. Su argumento no es nuevo: quitar espacios y comentarios solo sirve para dificultar que otros aprendan leyendo el código fuente, algo que a él le resultó clave en sus inicios a finales de los 90. Pero la excusa habitual para hacerlo es el rendimiento, y ahí es donde ha querido aportar datos.

El tamaño no es el problema. Según datos de CSS-Tricks, gzip reduce Bootstrap de 147 KB a 22 KB. Si además lo minificas antes, bajas a 20 KB. Dos kilobytes de diferencia en una librería grande, frente a los 38 KB de HTML comprimido de esa misma página y a los 1,80 MB de peso total comprimido. Con eso, dice, podemos olvidarnos de la preocupación por el tamaño.

La prueba de rendimiento

Para el parsing, Shiv construyó una herramienta que genera hojas de estilo aleatorias con o sin espacios y mide el tiempo desde que se inserta el enlace hasta que se dispara el evento load. Con 10.000 bloques, el parsing tardó entre 9 y 10 milisegundos, con o sin espacios. Con 100.000 bloques, entre 95 y 105 milisegundos. Y con una hoja realista de 1.000 bloques, la diferencia era demasiado pequeña para medirse.

También probó con WebPageTest, siguiendo una sugerencia de otro usuario, y comparó versiones minificadas y sin minificar en un dispositivo modesto con conexión lenta. El peor caso que encontró fue una diferencia de 54 milisegundos en la hoja pequeña, y mucho menos en la grande.

Su conclusión: minificar CSS es un paso extra que no aporta nada salvo oscurecer el código. Los navegadores modernos tienen herramientas para formatear el código minificado si alguien quiere leerlo, pero no compensa el esfuerzo.

La excepción, admite, son empresas mastodónticas que ganan millones por cada milisegundo ahorrado y con hojas de estilo con una relación señal-ruido pésima. Para el resto, gzip o Brotli son más que suficientes.

Queda la duda de si esta defensa del código legible calará en una industria que lleva años minificando por defecto. Pero al menos ahora hay datos para discutir.

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