Microsoft avisa: los agentes de IA dejarán a muchas apps sin poder de precios
Un ejecutivo de la compañía sostiene que el software empresarial acabará ejecutándose detrás de agentes y no delante de personas, lo que erosiona precios y lealtad de cliente.

Charles Lamanna, ejecutivo de Microsoft, cree que la mayor parte del software empresarial acabará funcionando detrás de agentes de IA en lugar de delante de usuarios. La consecuencia, según él, es que las aplicaciones pierden dos cosas que hoy sostienen su negocio: capacidad de fijar precios y lealtad de cliente. «Los agentes son clientes muy duros», resume.
El argumento tiene una lógica incómoda para cualquiera que venda licencias. Cuando quien usa el software es una persona, la interfaz, la marca, los flujos de trabajo ya aprendidos y el coste de cambiar de herramienta pesan en la renovación. Cuando quien decide es un agente, buena parte de esa fricción desaparece: lo que queda es lo que se puede medir desde fuera, como la API, el precio por llamada, la latencia o el comportamiento ante un fallo.
La puerta se cierra desde el otro lado
Las palabras de Lamanna llegan al mismo tiempo que un episodio que ilustra el problema desde la plataforma opuesta. Amazon ha bloqueado al agente Muse de Meta para que no compre en su sitio. Es decir: el mismo intermediario automático que promete simplificar la compra para el usuario final es el que las plataformas intentan frenar cuando les toca el margen.
Ahí está el nudo. Si los agentes se generalizan como capa de acceso, quien controle el agente o el acceso al catálogo decide qué aplicaciones se usan y en qué condiciones. No es una discusión sobre modelos, es una discusión sobre intermediación, la misma que ya se dio con las tiendas de aplicaciones y con los buscadores.
Para quien opera software empresarial, la pregunta práctica no es si esto llega, sino qué expone. Si una parte del valor de un producto está en su interfaz y en la habituación del usuario, esa parte vale menos en un mundo donde el usuario no la ve. Lo que se pueda documentar, automatizar y ofrecer por API gana peso relativo.
Queda por ver qué pasa con los contratos. Los acuerdos por asientos, atados a personas que entran a una aplicación, encajan mal con un agente que hace cien llamadas y ejecuta una tarea. Nadie ha enseñado todavía un modelo de licencia que resuelva eso, y las plataformas tampoco han dicho cómo piensan cobrar el paso de un intermediario que no es humano.


