Amazon corta el acceso de Muse, el agente de Meta, a su tienda
La compañía alega que el agente no se identifica como tal, nunca fue autorizado y almacena credenciales. Meta sostiene que Muse no ve las contraseñas en claro.

Amazon ha cerrado la puerta de su tienda a Muse, el agente personal que Meta lanzó el 8 de septiembre. Desde la noche del domingo, quien intente comprar con él se topa con un aviso: la operación la está haciendo un agente de IA no autorizado y eso incumple las condiciones de uso de la plataforma. Antes de llegar a ese bloqueo, Amazon intentó convencer a Meta de que excluyera su web de la lista de servicios de Muse. No hubo acuerdo.
Los motivos que da la compañía de Seattle son tres. Meta no le avisó de que el agente iba a entrar en su sitio. Muse navega sin declarar que es un agente. Y, según Amazon, recoge y guarda las credenciales de la cuenta del usuario. Con esas credenciales, y si el usuario se lo pide, el agente puede abrir su página de cuenta y consultar el historial de pedidos. Dicho de otro modo: un tercero no declarado moviéndose dentro de una cuenta, tocando datos sensibles, sin que el dueño de la plataforma lo sepa ni lo haya permitido.
Meta responde que Muse no puede leer contraseñas ni datos de pago. Las credenciales que introduce el usuario van a un almacén seguro y el agente las invoca sin ver el texto en claro, ni siquiera cuando el propio usuario teclea la contraseña en el navegador.
El mecanismo que ha provocado todo esto venía explicado en el material de lanzamiento. Si un servicio ofrece API pública, Muse la usa con las credenciales del usuario. Si no la ofrece, el agente navega por la web como lo haría una persona. Es exactamente la segunda mitad de la frase la que Amazon no acepta.
Un año cerrando la puerta
La empresa lleva tiempo bloqueando agentes ajenos. Demandó a Perplexity por su navegador Comet y ha ido cortando el paso a los agentes de compra de Google y OpenAI. En marzo consiguió una orden judicial temporal contra Perplexity, pero el 4 de agosto el Noveno Circuito la dejó sin efecto: bajo la ley federal contra el acceso no autorizado a sistemas, quien accede a los servidores de Amazon es el usuario final, no la empresa de IA. El 10 de septiembre el tribunal rechazó la petición de revisión. A Amazon le queda la vía contractual, y es la que está usando: el aviso que ven los usuarios de Muse no habla de intrusión, invoca el contrato de plataforma.
El choque tiene miga porque las dos empresas son socias. Desde 2023 se pueden comprar productos de Amazon dentro de Facebook e Instagram, y en abril Meta firmó un acuerdo de varios miles de millones de dólares para ejecutar las cargas de sus agentes sobre AWS. El negocio publicitario de Amazon superó los 68.000 millones de dólares el año pasado y vive de que el usuario navegue la web por su cuenta y vea los productos patrocinados. Amazon dice que ha hablado del asunto directamente con Meta y no quiere comentar si habrá demanda.
Muse ejecuta tareas de varios pasos sobre correo, calendario, pagos, restaurantes y compras. Tiene versión gratuita y niveles de pago, y se distribuye en iOS, Android, la web muse.ai y WhatsApp. Corre dentro de una máquina virtual aislada con navegador propio, pide confirmación antes de enviar un correo o cerrar una compra, y un agente de vigilancia llamado Sentinel revisa todas las peticiones de red que sale. En una semana se puso primero entre las aplicaciones gratuitas de la App Store estadounidense, por delante de ChatGPT.
En el otro lado, Amazon lanzó en mayo sus funciones de compra con Alexa y su Buy for Me. La diferencia que la compañía subraya: ese agente sí se identifica cuando visita sitios externos y las marcas pueden pedir quedar fuera.
Lo que se dirime aquí no es una compra concreta, sino quién controla la relación con el cliente cuando la operación la ejecuta una máquina en nombre de alguien. Para quien construye agentes, el aviso es claro: la automatización de navegador sin identificación propia choca con muros cada vez más altos, y la vía de la API con consentimiento explícito del servicio es la única que hoy no acaba en un bloqueo.


