Hackers extraen datos de una cámara Flock y revelan cómo opera su software
Un grupo llamado stegan0gram ha publicado el análisis de una cámara de lectura de matrículas, mostrando la detección de peatones y la arquitectura interna del dispositivo.

Un colectivo de hackers conocido como stegan0gram ha extraído y compartido los datos internos de una cámara Flock Safety instalada sobre una carretera. El grupo, junto con 404 Media y WIRED, ha publicado el análisis del software y los logs recuperados, ofreciendo una vista detallada de cómo el sistema identifica vehículos, matrículas, bicicletas e incluso personas.
La intervención física permitió a los atacantes recuperar una clave de cifrado almacenada en el propio dispositivo. Aunque Flock Safety promociona la seguridad a través del cifrado en el dispositivo, los investigadores accedieron a particiones no cifradas, como "vendor" y "media", donde encontraron la clave que desbloqueó el almacenamiento masivo de imágenes y vídeos. Esto contradice la postura anterior de la empresa, que tras una divulgación de vulnerabilidades realizada por el investigón Jon "GainSec" Gaines en 2025, sostuvo que el acceso físico no permitiría recuperar las grabaciones.
El hardware de la cámara, que ejecuta un sistema Android, utiliza un procesador similar al de un smartphone de gama media y corre unos 20 aplicaciones propias de Flock. Según el código analizado, la cámara no procesa la lectura de la matrícula ni la identificación del modelo o color del vehículo; esas tareas se realizan en los servidores de Flock. El dispositivo captura ráfagas de imágenes: un vehículo en movimiento genera típicamente unas 28 fotos, aunque en algunos casos superó el centenar. En los 21 días de actividad registrada en los logs, la unidad fotografió aproximadamente 50.200 vehículos y generó cerca de 1,6 millones de imágenes, con picos diarios de más de 4.400 vehículos detectados.
Un sistema de red nacional
Más allá de la arquitectura técnica, la filtración reabre el debate sobre el alcance del uso de estos sistemas. Los datos muestran que las imágenes se envían a los servidores de Flock mediante redes celulares, donde se procesan y se vuelven buscables para las agencias locales y nacionales conectadas a su red. En municipios como Alpharetta (Georgia), los registros eran accesibles para más de 2.000 agencias, incluyendo departamentos de policía, universidades y aeropuertos. Esta red nacional ha sido habitualmente criticada por permitir búsquedas cruzadas, algo que 404 Media ya había documentado en casos donde agentes utilizaban el sistema para búsquedas no autorizadas, como el seguimiento de una mujer por autoadministrarse un aborto en Texas.
La acción de stegan0gram se suma a una serie de incidentes físicos contra estas cámaras, donde algunos grupos optan por la ingeniería inversa en lugar de la simple vandalización. Para los administradores de infraestructura y equipos de seguridad, este caso destaca las debilidades del cifrado local en dispositivos IoT críticos y la importancia de proteger las claves de acceso no solo en la nube, sino también en el hardware de campo, donde un acceso físico puede comprometer todo el histórico almacenado temporalmente.

