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Inteligencia artificial

GPT-6 Astra descifra por su cuenta un mensaje Enigma que seguía sin resolver

El modelo eligió el objetivo, escribió el simulador de Enigma y la Bombe en Python y C++, y dio con la clave del mensaje MVUEH. Los registros aún se están revisando.

2 min de lecturaSchneier on Security0 vistas

Un modelo de lenguaje ha roto un mensaje cifrado con Enigma que llevaba décadas sin descifrar, y lo ha hecho sin que nadie le dictara el camino. GPT-6 Astra trabajó solo: eligió la pieza, montó las herramientas y encontró la clave y el texto en claro del mensaje número 172, identificado como MVUEH, uno de los que siguen sin resolver en la colección publicada por Crypto Cellar Research.

El punto de partida fue mínimo. Carter Leffer se limitó a pedirle al modelo que viera si podía romper alguno de los mensajes Enigma que nadie ha descifrado. Nada de instrucciones sobre cifrado, ni de pistas sobre por dónde empezar.

Cómo llegó hasta la clave

Tras revisar el conjunto, el modelo decidió que el candidato con más posibilidades era MVUEH. También sospechó pronto que el texto en claro del mensaje número 173, SIPVX, podía estar relacionado con el del 172, lo que abría una vía adicional. Después de probar muchos enfoques distintos, se quedó con un texto probable: ROSENOW ROSENOW, un topónimo repetido que servía como apoyo para atacar la máquina.

A partir de ahí escribió el software necesario: un simulador de Enigma y una Bombe, la máquina electromecánica que Turing y su equipo usaron en Bletchley Park para acelerar las búsquedas de claves. El modelo lo hizo en Python y C++. Con ese material lanzó un ataque sistemático sobre el texto probable y terminó dando con la clave correcta y con el contenido del mensaje MVUEH.

Quien describe el proceso admite que todavía están analizando los registros de GPT-6 Astra para reconstruir con exactitud cómo ejecutó la ruptura, y que van apareciendo detalles que no esperaban. El desarrollo completo está en el análisis del descifrado.

Por qué importa

Lo relevante aquí no es Enigma, roto desde hace casi un siglo, ni un supuesto riesgo para el cifrado actual. Lo relevante es la secuencia: un agente al que se le da un objetivo amplio, explora el material disponible, decide por dónde entrar, detecta una relación entre dos mensajes distintos, implementa utilidades especializadas en dos lenguajes y las encadena hasta obtener un resultado verificable. Es el tipo de cadena larga de decisiones y trabajo de herramienta que separa un asistente que responde preguntas de un agente que ejecuta un proyecto.

Conviene poner el freno habitual. El relato lo firman quienes publican la ruptura, no un tercero, y no se ha enseñado una verificación independiente del texto en claro ni una estimación del cómputo consumido. El ataque, además, se apoya en un texto probable conocido y en fuerza bruta asistida por Bombe, no en un método criptoanalítico nuevo. Queda por ver si esos registros que siguen revisando explican qué decisiones tomó el modelo y cuáles descartó, que es donde estará la parte interesante para quien diseñe agentes con herramientas propias.