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Infraestructura

Google probará en órbita un centro de datos de IA: cuatro TPUs y un kilovatio

El satélite MVP viajará en un Falcon 9 desde Vandenberg dentro de Project Suncatcher para comprobar si los aceleradores de Google pueden servir peticiones de IA desde el espacio.

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Google lanzará la próxima semana un satélite experimental para comprobar si un centro de datos de IA puede operar en órbita. El aparato se llama MVP, viajará a bordo de un Falcon 9 de SpaceX y despegará desde la base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California. La prueba forma parte de una iniciativa más amplia que la compañía ha bautizado como Project Suncatcher.

Cuatro TPUs y un kilovatio

Lo que lleva dentro deja claro el tamaño del ensayo: cuatro TPUs, los aceleradores de IA que Google diseña para sus propios centros de datos. En capacidad, el conjunto equivale a un solo servidor en tierra, no a una sala de bastidores. Los paneles solares del satélite entregan un kilovatio de potencia a los chips.

Con esa dotación, la máquina puede atender peticiones de IA sencillas desde el espacio. El New York Times puso el foco precisamente en esa limitación: el movimiento es relevante como experimento, pero la potencia de cálculo es mínima comparada con lo que mueve hoy cualquier proveedor de nube.

Poner cómputo en órbita tiene una lógica fácil de seguir. Fuera de la atmósfera no hay que comprar terreno ni pelear por acometidas eléctricas, y el sol está disponible sin nubes ni ciclos de día y noche. A cambio, aparece un problema que en tierra se resuelve con ventiladores y agua: disipar el calor. Y otro que en un centro de datos terrestre no existe: la radiación degrada la electrónica, y la única salida para los resultados es un enlace de bajada.

Qué se puede medir con esto

Cuatro TPUs y un kilovatio dan para demostrar que la cadena completa funciona, no para servir cargas de producción. Ese es justo el punto del ensayo: si el satélite responde, Google tendrá datos de campo sobre cómo se comportan sus aceleradores en vacío, con radiación de fondo y con un enlace de comunicaciones como único canal de salida.

Queda por ver qué publica la compañía de todo esto. Las cifras del programa son suyas y no han pasado por un tercero, y el salto de un servidor en órbita a un centro de datos orbital es enorme: potencia, refrigeración, latencia y ancho de banda de bajada tendrían que cambiar de orden de magnitud. Para quien administra infraestructura, la noticia no es que vaya a migrar nada a la estratosfera, sino que empieza a haber medidas reales sobre un entorno que hasta ahora solo existía en presentaciones.