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F-Droid 2.0 reescribe su cliente en Kotlin en plena amenaza de verificación de Google

La tienda de apps libres publica su mayor actualización en una década, con migración a Kotlin y Jetpack Compose, mientras la verificación obligatoria de desarrolladores de Google puede dejarla sin usuarios.

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F-Droid ha lanzado la versión 2.0 de su cliente para Android, la mayor actualización en diez años, y lo ha hecho con la vista puesta en el problema que puede acabar con el proyecto: el plan de Google para exigir verificación de identidad a cualquier desarrollador que distribuya aplicaciones fuera de Play Store. El anuncio llega a pocas semanas de que la primera oleada de esas restricciones entre en vigor.

El anuncio oficial describe una renovación completa, tanto visual como interna. La interfaz se ha alineado con Material Design, pero el cambio de fondo es otro: partes clave del cliente se han reescrito en Kotlin, con la interfaz construida sobre Jetpack Compose, el stack que hoy se considera estándar en el desarrollo Android moderno. El equipo sostiene que el cambio les permitirá entregar mejoras más rápido en los próximos años.

Qué trae la 2.0

Más allá del rediseño, la pantalla Discover muestra ahora las aplicaciones más descargadas de todo el repositorio, con categorías reordenadas y más específicas. La búsqueda admite descripciones, categorías y contenido traducido, y se han añadido filtros para acotar resultados. También hay novedades en la instalación: gracias a una API de preaprobación disponible por las decisiones del Reglamento de Mercados Digitales europeo contra Google, F-Droid usa un servicio de instalación unificado y el usuario autoriza la operación al pedirla, en lugar de esperar a que termine la descarga. Según el equipo, eso acerca la experiencia en dispositivos Android oficiales a la de la tienda integrada. Las actualizaciones automáticas de aplicaciones vienen activadas por defecto.

La amenaza sigue ahí

Todo esto choca con la verificación de desarrolladores que Google anunció en agosto de 2025. Para distribuir ampliamente fuera de Play Store habrá que registrarse, pagar 25 dólares por única vez, entregar una copia de un documento de identidad oficial y aceptar los términos de servicio. Existe una opción gratuita de distribución limitada, sin documento, pero restringida a 20 dispositivos autorizados; quien no se verifique puede seguir instalando apps mediante el flujo avanzado de Android.

Marc Prud'hommeaux, miembro del consejo de F-Droid, ya avisó en septiembre del año pasado de que el registro de desarrolladores pondría fin al proyecto tal y como lo conocemos. F-Droid funciona deliberadamente sin cuentas de usuario para no identificar ni rastrear a nadie, algo incompatible con un registro nominal.

Tras las protestas, Google dijo en marzo que permitiría instalar apps de desarrolladores no verificados, pero el rodeo es duro: confirmar que nadie te obliga, activar el modo desarrollador, reiniciar el dispositivo, esperar 24 horas, pasar por varias pantallas disuasorias y decidir si la app vive una semana o indefinidamente. La coalición que pide mantener Android abierto denuncia en su web que todo ese proceso pasa por Google Play Services, así que la compañía puede cerrarlo cuando quiera.

La primera oleada entra en vigor este mes en Brasil, Indonesia, Singapur y Tailandia. Para quien depende de repositorios alternativos, la pregunta ya no es qué trae la 2.0, sino cuánto tiempo podrá instalarse.