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Ciberseguridad

Google detecta un ataque con IA que roba credenciales en menos de seis horas

El grupo de inteligencia de amenazas de Google describe una campaña que comprometió miles de credenciales de terceros en menos de seis horas usando un framework multiagente.

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El Grupo de Inteligencia de Amenazas de Google (GTIG) detalló el 8 de septiembre una campaña en la que el atacante comprometió primero la infraestructura cloud de una organización y después construyó y desplegó un framework de ataque multiagente. De principio a fin, menos de seis horas, y miles de credenciales de terceros comprometidas.

La novedad no está en el método: robar credenciales es de primero de intrusión. Está en quién ejecuta cada paso. Según GTIG, la IA se ocupó de partes del pipeline de escaneo de vulnerabilidades, resolvió los problemas que iban surgiendo y rotó direcciones IP con intervención humana mínima. No hay una vía nueva de robo, pero las viejas salen mucho más baratas de explotar.

La cuenta que sostiene el argumento

Dos cifras hacen el trabajo. Microsoft reportó en abril que las campañas de phishing asistidas por IA que observó alcanzaban tasas de clic de hasta el 54%, frente a alrededor del 12% de las tradicionales. Y el informe Global Incident Response 2026 de Unit 42 sitúa las debilidades de identidad en el 89% de las investigaciones que cubrió, con credenciales y tokens robados como vía de entrada y de movimiento lateral.

Ese segundo dato es el incómodo, porque cambia el aspecto que tiene la actividad maliciosa desde el lado del defensor. Una sesión abierta con credenciales válidas no dispara las mismas alertas que un intento de exploit, y el mecanismo de acceso es el mismo que usan los empleados cada mañana. Las credenciales son legítimas; la intención detrás, no.

Autenticar no es lo mismo que confiar

Aquí el debate se mueve del password a la postura del dispositivo. Una contraseña correcta, un segundo factor bien respondido o una sesión válida demuestran que se ha cumplido un requisito de autenticación. No demuestran que la petición venga de una máquina que la organización conozca y considere de confianza. Con BYOD de por medio y flotas que mezclan Windows, macOS, Linux y móviles, atar la identidad del usuario a un dispositivo concreto reduce el valor de una credencial robada: reutilizarla desde una máquina desconocida se topa con una comprobación extra.

El consejo, eso sí, no es neutral. Las dos herramientas que propone el texto —Specops Password Auditor para auditar contraseñas y políticas en Active Directory, y Specops Device Trust para el vínculo entre identidad y dispositivo— salen de la misma casa que firma el análisis.

Lo que un equipo de seguridad puede llevarse sin comprar nada es la parte de visibilidad: saber cuántas cuentas de Active Directory arrastran contraseñas débiles, reutilizadas o sin caducar es el punto de partida antes de tocar la autenticación. Y el dato de las seis horas ajusta la escala del incidente, porque la ventana entre detección y contención ya no es la que había cuando el ataque lo ejecutaba una persona.