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Goldman calcula que los cinco grandes de la nube necesitan 300.000 millones anuales en IA

El banco estima que Amazon, Alphabet, Microsoft, Oracle y Meta invertirán 1,2 billones de dólares en infraestructura de IA el año que viene, por encima del consenso.

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Goldman Sachs pone cifras al ciclo de inversión en IA y el resultado aprieta. Los estrategas del banco, con Ryan Hammond al frente, calculan que Amazon, Alphabet, Microsoft, Oracle y Meta se dejarán 1,2 billones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial el año que viene, más de un 50% que este ejercicio y por encima de los 1,1 billones que maneja el consenso de Wall Street. Para recuperar ese dinero, las cinco compañías tendrían que ingresar unos 300.000 millones de dólares anuales en IA durante los próximos años.

Más gasto, pero cada vez menos crecimiento

Este año el grupo habrá invertido unos 800.000 millones en capacidad de IA. Goldman espera que la cifra siga subiendo, pero con un crecimiento que se enfría: del casi 100% de este ejercicio al 54% el que viene y al 12% en 2028, cuando el gasto acumulado alcanzaría los 1,4 billones de dólares. Los analistas también anticipan que la diferencia entre lo que se gasta de verdad y lo que esperaba el consenso se irá reduciendo.

El argumento de fondo es de escala. Según los cálculos del banco, los ingresos por IA que se estiman hoy no bastan para que las cinco recuperen lo invertido, aunque crecen rápido: el negocio de nube de Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle pasó de un crecimiento del 25% en 2024 al 48% en el segundo trimestre de este año. Amazon, Alphabet y Microsoft acumulan además 1,7 billones de dólares en ingresos pendientes de ejecución en la nube.

Para que la cosa cuadre de verdad, Goldman eleva el listón: los usuarios tendrían que gastar alrededor de 1 billón de dólares al año en aplicaciones de IA, de modo que a los proveedores de esas aplicaciones les quede margen después de pagar el cómputo. Como referencia, el gasto mundial en software de este año ronda los 1,5 billones. El equipo de Hammond sitúa además el peso del capital invertido sobre el PIB en el nivel más alto de cualquier ciclo tecnológico desde el boom ferroviario de finales del siglo XIX.

Hay más presión en el balance. El capital inmovilizado de estas compañías ya supera su flujo de caja operativo, así que dependen cada vez más de deuda y de ampliaciones. Y no todo es cuestión de dinero: la falta de electricidad, de mano de obra y de memoria, junto con los límites para levantar centros de datos, puede frenar la expansión.

Lo que hay que vigilar es esa brecha entre gasto e ingreso. Si el crecimiento de la facturación en nube se sostiene cerca del 50%, el desfase se cierra solo. Si se enfría mientras la deuda sigue creciendo, el ciclo de infraestructura de IA se convierte en el problema de balance de las cinco mayores tecnológicas del mundo.