GNOME y KDE debaten si prohibir las aportaciones hechas con LLM
KDE borró su borrador favorable a los LLM tras los baneos; en GNOME varios equipos ya tienen reglas y hay un borrador informal para vetar toda contribución generada por modelos.
KDE encendió la mecha con un borrador de política favorable a las contribuciones asistidas por LLM. El documento se borró, la discusión se salió de madre y acabó con varios baneos. En GNOME no hay propuesta oficial, pero sí un borrador informal que pide vetar cualquier aportación generada por modelos en sus proyectos e infraestructura, y varios equipos del escritorio se han adelantado con reglas propias: gnome-calendar, loupe, libadwaita, gnome-software o Circle, entre otros.
Aparentemente se discute cómo etiquetar un parche o qué flujo de trabajo vale. El fondo es otro: para qué existe un proyecto de software libre.
Colectivismo o completismo
Conviven dos marcos y hasta ahora se aguantaban el uno al otro. El primero entiende el software libre como un ejercicio colectivo donde el premio es el camino, los vínculos que se crean al perseguir un objetivo grande y el trabajo codo con codo; el buen código llega de propina. El segundo lo trata como un producto y solo le importa que sea mejor, más rápido y más seguro. Ahí lo divertido es resolver problemas técnicos en solitario, y los demás son compañeros de trabajo antes que comunidad. Es la postura del solo nos importa el código.
Los LLM le han dado al segundo grupo una palanca. Si el modelo te deja a un 80% del objetivo, acompañar a los recién llegados, discutir y convencer empiezan a parecer tiempo perdido. La tentación se dispara cuando uno se tiene por experto: ya rellenará ese 20% que falta, ¿no? Y como la herramienta se presenta como neutra y desapasionada, discrepar de su salida equivale a oponerse al progreso objetivo, esto es, a los arreglos y a las funciones nuevas. El progreso pasa a ser lo que diga el modelo bajo mi supervisión.
Esa factura se paga también fuera de la pantalla: comunidades desplazadas, pueblos afectados por prácticas irregulares de centros de datos, precios al alza por la especulación o pensiones en riesgo cuando la burbuja pinche. Es el coste del progreso a cualquier precio, y lo cubren otros.
Software con principios
Hace casi una década Allan Day describía GNOME como software con principios: hacer lo correcto en código y diseño porque es lo correcto, no porque sea fácil o porque lo pida la moda. Muchos proyectos han mirado al escritorio para saber qué se considera buen software libre, y esta discusión es otra ocasión para estar a la altura de esa expectativa. Sobre la mesa hay una pregunta incómoda: más productividad, más eficiencia y más velocidad, ¿para quién? Lo que sí sostienen algunos trabajos es que buena parte de la productividad que se atribuye a los LLM es autopercepción.
GNOME lleva tres décadas de ingeniería, diseño, traducción e inclusión sin modelos generativos. Lo que decida ahora dirá si mantiene esa línea o acepta que la contribución llegue ya masticada por una herramienta.

