Fujitsu empezará a vender en noviembre su CPU Arm Monaka y los servidores que la montan
El chip, presentado en 2023 como derivado del silicio de Fugaku, llega antes de lo previsto: cuatro dies de 2 nm con 36 núcleos cada uno y hasta 144 núcleos por procesador.
Fujitsu pondrá a la venta sus procesadores Monaka, y los servidores que los usan, en noviembre. La compañía japonesa lo confirmó esta semana, después de años diciendo a quien preguntaba por el chip que habría que esperar a 2027. Los compradores objetivo son operadores de nube y fabricantes de servidores, que a partir de ese momento competirán contra la propia Fujitsu, que también vende sus propias máquinas.
Monaka se anunció en 2023 como un derivado del silicio que la empresa diseñó para Fugaku, el supercomputador que lideró el Top 500 entre 2020 y 2022 y que seis años después de su debut sigue en noveno puesto. El parecido, sin embargo, se quedó corto: el chip final tiene bastante menos que ver con aquel. Va sobre la pila 3D de Broadcom, usa la ISA Armv9 y combina cuatro dies de cómputo de 2 nm, con 36 núcleos cada uno, más cuatro chiplets SRAM de 5 nm. Todo lo une un die central de E/S y memoria con doce canales de DDR5 y conectividad PCIe 6.0. En total, 144 núcleos por procesador.
Tres servidores, ningún precio
Fujitsu ha preparado tres modelos alrededor de esa CPU. El primero es un 1U que admite uno o dos procesadores a 2,1 o 2,9 GHz, con sitio para ocho SSD E3.S y dos M.2, y que funciona con refrigeración por aire hasta 40C o por líquido hasta 45C. El segundo es un 2U de dos CPU a 2,1 GHz, cuatro discos E3.S y dos M.2, solo con aire. El tercero es otro 2U bimotor pensado para despliegues multinodo, cuatro por rack, a 2,9 GHz, con dos E1.S y dos M.2, y refrigeración líquida obligatoria. Este último es el que la compañía coloca en el entorno HPC y académico.
No hay precio público. Lo que sí repite Fujitsu es que el chip dobla la capacidad de inferencia de las CPU rivales, una cifra que sale de la propia empresa y no de un tercero. Con la cadena de suministro de silicio como está, cualquier fuente alternativa de cómputo para inferencia va a recibir llamadas de hiperescaladores y neoclouds, y que estas máquinas aguanten en centros de datos con aire caliente juega a favor.
Menos claro está que las compre alguien más allá de los fabricantes que ya sirven a los hiperescaladores. Los vendedores de CPU Arm llevan casi una década vendiendo el bajo consumo como argumento irrenunciable, y los fabricantes han hecho esfuerzos más bien simbólicos por sacar productos con esos chips. El otro ángulo de Fujitsu es la soberanía: fabrica las máquinas en Japón y Europa es el segundo mercado donde las colocará de entrada, un argumento que allí cada vez se escucha más. El detalle completo está en el anuncio de la compañía.


