Apple prepara un servidor empresarial con chips propios y coquetea con Nvidia
La compañía desarrolla un servidor para IA con dos o cuatro de sus futuros chips M8 Ultra y ha hablado de usar el interconnect NVLink Fusion de Nvidia. No llegaría antes de 2029.

Apple trabaja en un servidor empresarial montado sobre sus propios chips. La máquina usaría los futuros M8 Ultra y la compañía ha discutido conectar varios de ellos con NVLink Fusion, el interconnect que Nvidia ya licencia a Qualcomm, Arm, Fujitsu o Marvell, según el informe de The Information. El comprador objetivo son desarrolladores de IA, empresas y gobiernos. Nada llegaría al mercado antes de 2029.
Se describen dos configuraciones: una con dos M8 Ultra y otra mayor con cuatro. El proyecto podría cancelarse o seguir adelante sin la tecnología de Nvidia. Las acciones de ambas compañías apenas se movieron con la filtración, lo que da una idea de cuánto crédito le está dando el mercado.
Apple ya fabrica servidores, pero para sí misma. Private Cloud Compute funcionó solo sobre silicio propio hasta junio, cuando la compañía lo extendió a Google Cloud con GPUs de Nvidia y procesadores de Intel. La última vez que vendió una máquina a un tercero fue en 2011, cuando enterró el Xserve tras casi nueve años en catálogo.
Lo que Europa pide
La palabra gobiernos es la interesante. La Comisión Europea propuso en junio su Cloud and AI Development Act, que clasificaría los contratos de nube pública por niveles de garantía de soberanía. El más alto, pensado para defensa y seguridad nacional, exige certificación europea de ciberseguridad y control efectivo sobre cada componente de software: ningún tercer país puede controlar el diseño, el desarrollo ni el mantenimiento de un proveedor.
En la práctica, Europa ya ha enseñado qué acepta. En abril adjudicó un marco de nube soberana de seis años y 180 millones de euros a cuatro grupos. Uno era un consorcio liderado por Proximus con una joint venture de Thales y Google, junto a Mistral AI. La infraestructura estadounidense pasó el corte, y la Comisión lo justificó entonces: las tecnologías no europeas, operadas dentro de un marco estricto y adecuado, pueden cumplir el nivel mínimo de soberanía exigido.
La distinción es entre operación soberana y tecnología soberana. Una máquina que un gobierno tiene y ejecuta en su propio edificio es un argumento más fácil de defender que un servicio que le corre a otro. Y la ley cubre servicios de nube, no hardware, así que la venta de un servidor quedaría fuera de su alcance. El instinto de compra que la motiva, no: los compradores escriben sus propias condiciones.
Queda por ver si Apple llega a 2029 con el producto en pie. Si lo hace, venderá soberanía operativa sobre silicio que sigue siendo estadounidense, que es justo lo que ningún reglamento europeo puede fabricar.

