Flock Safety ofrece bajas voluntarias mientras sus clientes se marchan
La empresa de lectores de matrículas abre un programa de bajas voluntarias para sus 1.500 empleados mientras acumula contratos rotos y afronta una posible venta.
Flock Safety, la empresa de lectores de matrículas, ha abierto un programa de separación voluntaria para sus alrededor de 1.500 empleados. Las solicitudes arrancaron el viernes y quien quiera acogerse tiene hasta el 2 de octubre para decidir. La compañía espera aceptar a la mayoría de los que lo pidan, y quienes no entren lo sabrán el 9 de octubre.
El paquete incluye indemnizaciones que algunos empleados sitúan en decenas de miles de dólares, varios meses de cobertura sanitaria y la posibilidad de ejercer las opciones sobre acciones hasta dos años después de salir, un plazo más largo del que la empresa ofrece normalmente a quien dimite. La mayoría de los aceptados abandonará la compañía el 29 de octubre, aunque en algunos casos se les puede pedir que se queden entre uno y tres meses más. Fuentes conocedoras del plan creen que bastantes trabajadores van a coger la oferta ante la especulación de que la empresa, que ha levantado unos 1.200 millones de dólares en capital riesgo, acabe vendiendo parte o la totalidad del negocio para mantenerse a flote. Sin estas bajas, dicen, Flock casi con seguridad tendría que despedir gente.
Contratos que se caen
El motivo es la sangría de clientes. En agosto, un grupo de defensa contó 93 gobiernos municipales y de condado que rompieron con Flock en un solo mes, y en lo que va de 2026 han abandonado la empresa casi tres veces más administraciones locales que en los cinco años anteriores juntos. A eso se suma una oleada de vandalismo contra sus cámaras que ha disparado los gastos sin avisar.
Flock cerró en abril una ronda con una valoración por encima de los 8.000 millones de dólares. La empresa atribuye el desgaste al daño reputacional. Su consejero delegado, Garrett Langley, dijo el mes pasado en el pódcast All-In que "el mayor daño" causado por las críticas había sido "la moral interna", y se preguntaba por qué la gente estaba tan enfadada con ellos "por cosas que no hacemos". La compañía no respondió a las peticiones de comentario.
Mientras tanto, Flock ha ido ampliando el catálogo más allá del lector de matrículas: software de investigación con IA para identificar conductores, buscar posibles asociados por patrones de movimiento y rastrear registros policiales, además de herramientas que barren de forma continua los vídeos en busca de personas descritas por escrito e integraciones con drones.
Para quien evalúa este tipo de plataformas, el problema deja de ser si el producto funciona y pasa a ser qué le ocurre al proveedor que lo opera: contratos municipales que se renuevan año a año, presión pública creciente y una empresa que puede vender el negocio por partes o desaparecer. Cualquiera que tenga un despliegue de estas características atado a un ayuntamiento hará bien en mirar qué cláusulas de salida y de retención de datos tiene firmadas.

