Los titulados en informática encaran un mercado laboral de recesión por culpa de la IA
Un documento de trabajo de tres economistas de la Oficina del Censo de EE UU cifra en 5 puntos la caída del empleo inicial y en un 13% la de ingresos entre los titulados más expuestos a la IA.
Tres economistas de la Oficina del Censo de Estados Unidos han publicado un documento de trabajo que pone cifras a algo que el sector lleva dos años comentando en voz baja: a los titulados de las carreras más expuestas a la IA les cuesta mucho más arrancar. En el decil de titulaciones con mayor exposición —informática, matemáticas, estadística, varias ingenierías, redes y también periodismo—, la probabilidad de conseguir un primer empleo cae 5 puntos porcentuales y los ingresos del primer trimestre completo de trabajo bajan un 13%. La magnitud de esa pérdida es comparable, según los autores, a la de graduarse en plena recesión.
El documento mira a las promociones posteriores a finales de 2022, cuando ChatGPT abrió la veda de la IA generativa, y las compara con el resto de titulaciones. La primera diferencia con una recesión clásica es que el daño no está repartido: los graduados en enfermería y en buena parte de las carreras de educación no han visto deteriorarse su empleo temprano. Los problemas se concentran donde uno esperaría.
Dónde acaban trabajando
El trasvase hacia sectores peor pagados, como la restauración y el comercio minorista, explica alrededor de la mitad del descenso de ingresos, según el documento. Los autores también descartan que el problema sea un exceso de oferta de titulados: el número de graduados en estas carreras crecía con fuerza antes de la llegada de ChatGPT y se estabilizó después, y los datos de matrícula de algunos departamentos STEM apuntan incluso a descensos. Lo que ocurre es que el porcentaje de titulados que encuentra empleo en su campo ha bajado más rápido. El autoempleo y el posgrado podrían explicar hasta la mitad de esa caída de 5 puntos en el empleo, calculan.
Otras explicaciones plausibles no cubren el patrón, según los investigadores. Y ahí está la parte incómoda: hay empresas que contratan menos recién titulados por motivos relacionados con la existencia de la IA y no con su uso real de la tecnología, porque no tienen claro el futuro o porque creen que la IA les dificulta encontrar candidatos adecuados. Eso también estrecha la puerta de entrada.
Los efectos tienden a suavizarse a medida que el titulado se aleja de la graduación, pero la investigación previa sobre las promociones que entraron al mercado durante la Gran Recesión apunta a que unos años malos dejan secuelas duraderas en el salario. Los propios autores piden no pasarse de frenada: «La evidencia histórica muestra que muchos de los empleos que se hacen hoy no existían hace décadas», y sostienen que es arriesgado extrapolar estos efectos de corto plazo sobre un subconjunto de trabajadores a toda la economía.
Para quien trabaja en esto, el dato relevante no es el titular alarmista sino la asimetría: el mercado de entrada se ha estrechado justo en las disciplinas que sostienen el sector, mientras otras carreras siguen igual. Y si se repite lo de 2008, la promoción que ahora sirve cafés tardará años en recuperar el nivel salarial de sus coetáneos. Eso es lo que habrá que mirar en las próximas hornadas, no el titular de este trimestre.