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Infraestructura

Exportar buzones desde Purview: un administrador relata el infierno de un PST de 38 GB

Un administrador detalla las trabas de Microsoft Purview para exportar el correo de dos exempleados en un caso judicial: errores genéricos, un OST de 40 GB y copias manuales.

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Un administrador de sistemas relata cómo trató de exportar los buzones de dos empleados despedidos de Microsoft 365 para un caso judicial. El primero, de 6 GB, salió sin problema. El segundo, de 38 GB, se ha convertido en un recorrido por los errores de Purview. La empresa cliente tiene prisa: quiere demandar ya.

Purview se atasca con el buzón grande

La descarga directa desde Purview falla. Al pedir el bloque máximo de 10 GB, el servicio devuelve errores genéricos, algo que el autor atribuye a un comportamiento conocido de la herramienta. Como alternativa monta un equipo de pruebas, entra con su cuenta de servicio de administrador global y permisos de delegado, y descubre que Outlook Classic no genera el OST entero: crea carpetas y subcarpetas a medida que se van abriendo. El truco está en desactivar el automapping por PowerShell y añadir la cuenta a mano, lo que fuerza la descarga completa. Un fin de semana después tiene un OST de 40 GB.

Y ahí empieza el resto. La exportación aborta por un tipo de adjunto no soportado. Localiza el elemento, lo quita y vuelve a fallar por lo mismo en otro mensaje. Repite la operación y esta vez recibe un error genérico. Pasa SCANPST, que dice encontrar errores y arreglarlos, y el siguiente intento muere en una carpeta que ya ni tiene correos.

De copiar a mano a desconectar el equipo

Cambia de estrategia: PST nuevo y comandos copy-to. La bandeja de entrada se copia. Sent Items y varias subcarpetas sueltas responden con un "no se puede copiar, puede contener elementos privados". Pide ayuda a una IA, que le devuelve scripts de PowerShell con parámetros que no existen para hacer algo que el sistema no admite, y que termina admitiendo el fallo cuando el administrador la interpela. Selecciona todo y copia de dos maneras distintas: la operación se queda en cinco correos y se detiene.

La solución que acaba funcionando es analógica. Desconecta el equipo de internet y arrastra los elementos de Sent Items al PST. Se mueven en tiempo real, sin límite aparente. El problema es que desaparecen del buzón y teme que la sincronización lo propague a la nube. Para evitarlo, piensa cerrar el perfil de Outlook en local y borrar la cuenta de prueba del equipo, de forma que no pueda avisar al servidor.

Su hipótesis es que el buzón en la nube arrastra corrupción y que solo un ticket a Microsoft lo resolvería, algo que descarta por falta de tiempo. Todo el relato es experiencia personal del autor: las cifras, los errores y los plazos son suyos y no están verificados por un tercero. Queda por ver si Microsoft reconoce el patrón, porque no es la primera vez que se topa con un caso parecido.