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Infraestructura

EPA alerta sobre riesgos sanitarios de la expansión de centros de datos AI bajo la administración Trump

Ex‑funcionarios de la EPA advierten que la relajación de normas medioambientales está impulsando una ola de centros de datos alimentados con energía sucia, con potencial de causar miles de muertes prematuras.

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Los antiguos empleados de la EPA, organizados bajo la Environmental Protection Network, publicaron este jueves un informe que señala 30 acciones federales desde enero de 2025 que, según ellos, agravan la contaminación vinculada a los centros de datos de inteligencia artificial. Diecisiete de esas medidas hacen referencia explícita a la IA o están dirigidas a instalaciones de procesamiento de datos.

El informe acusa al administrador de la EPA, Lee Zeldin, de haber eliminado normas del Clean Air Act, Clean Water Act y la Ley Superfund para acelerar la autorización de nuevos centros y fábricas de chips. Según Tyson Slocum, de Public Citizen, el plan de IA de Trump de julio de 2025 usa “poderes de emergencia sin precedentes” para conceder exenciones masivas a proyectos de energía fósil que alimentarán la infraestructura de IA.

Los críticos subrayan que la mayor demanda de chips para modelos generativos está reviviendo la producción de químicos persistentes, conocidos como "forever chemicals", que se acumulan en el medio ambiente y en los cuerpos humanos. Lynn Goldman, pediatra y ex‑administradora asistente de la EPA, explicó que la contaminación no se limita al perímetro de los centros: "No necesitas estar cerca para verse afectado, la polución se dispersa a gran distancia".

Un estudio conjunto de UC Riverside, Caltech y el Rochester Institute of Technology, citado en el informe, estima hasta 1.300 muertes prematuras y más de 20.000 millones de dólares en costos de salud pública para 2028, cifra que podría incrementarse si se mantienen las exenciones regulatorias. Los autores proponen un "Data Center Health Protection Pledge" que obligaría al gobierno a medir y publicar el impacto ambiental de la expansión de IA.

En respuesta, la portavoz de la EPA, Cora Mandy, defendió que la agencia ha devuelto las regulaciones a la interpretación más adecuada del Clean Air Act, tras años de lo que calificó de excesos de administraciones anteriores. La controversia pone de relieve el dilema entre la carrera por posicionar a EE. UU. como capital mundial de IA y la necesidad de preservar la salud pública.

Implicaciones para la comunidad TI: la falta de requisitos medioambientales claros aumenta la incertidumbre sobre la fuente de energía y los costos operacionales de los centros de datos. Los operadores deberán vigilar posibles cambios regulatorios y considerar estrategias de energía limpia para mitigar riesgos de reputación y cumplimiento.

Queda por ver si la presión de los ex‑funcionarios y de grupos de defensa logrará que la administración revierta al menos algunas de las exenciones y restablezca controles de emisión más estrictos.