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Altman descarta la salida a bolsa de OpenAI en 2026 por seguridad

El consejero delegado de OpenAI dice que no hay prisa por cotizar y que lo harán cuando estén listos; también admite que una IA fuera del control humano es posible.

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Sam Altman ha descartado que OpenAI salga a bolsa en 2026. El consejero delegado de la compañía lo dejó claro en una entrevista de 45 minutos con Fortune, en la que también admitió que construir una IA fuera del control humano es «absolutamente» posible, aunque prometió tomar medidas para impedirlo, incluida la de parar el entrenamiento si hiciera falta.

Sin prisa por cotizar

«No tenemos prisa por salir a bolsa. De hecho, creo que, con todo lo que está pasando en materia de seguridad, ahora mismo sería un momento poco aconsejable para cotizar. Y no sentimos presión por ello. Hace tiempo que decimos que lo haremos cuando estemos listos... Diría que no en 2026. Tenemos muchas cosas que hacer.»

El razonamiento mezcla dos asuntos distintos: el calendario de una empresa que sigue en manos privadas y el debate sobre seguridad. Altman no dio fecha alternativa ni condiciones concretas para dar el paso. Tampoco hay cifras de la operación, porque no hay operación: lo único que ha dicho es que no toca ahora.

Riesgo y entrenamiento

En la misma conversación, el directivo abordó otros temas, entre ellos el incidente de seguridad de Hugging Face y la automejora recursiva. Sobre la posibilidad de que un sistema deje de estar bajo control humano fue directo: es posible. Lo que prometió es actuar antes de llegar ahí, y una de las palancas que mencionó es pausar el entrenamiento de un modelo. «Hay riesgos que no deberíamos asumir en nombre de la humanidad», dijo.

Tampoco ahí hay detalle operativo. Qué métrica, qué evaluación o qué umbral dispararía esa pausa no aparece en ningún momento de la entrevista.

OpenAI es una de las compañías de IA más grandes que no cotiza, y su posible salida a bolsa lleva años en las quinielas del sector. Que su máximo responsable la descarte para 2026 y ate el paso a lo que ocurra con la seguridad deja el asunto aparcado un ejercicio más. Lo que no aclara es cuándo dejará de ser un momento poco aconsejable, ni quién decide que ha dejado de serlo.