El fin de los segun intercalares amenaza con desincronizar las infraestructuras críticas
La conferencia de pesos y medidas votará en octubre para dejar UTC continua desde 2027, eliminando los ajustes que rompían sistemas de red y TCC.
Los guardián del tiempo están a punto de darle al botón de pánico. La Conferencia General de Pesos y Medidas (CGPM) votará el próximo octubre una resolución que, de aprobarse, suprimirá los segundos intercalares a partir del 20 de mayo de 2027. El objetivo es evitar un escenario inédito: un segundo negativo. Esa posibilidad, estimada en un 30 % de probabilidad para 2035, ha acabado con la paciencia de los administradores de sistemas y de la comunidad de telecomunicaciones durante décadas.
El problema del segundo negativo
Desde 1972, 27 segundos intercalares se han añadido a UTC para mantenerla alineada con el tiempo atómico y la rotación de la Tierra. Sin embargo, los sistemas digitales fueron diseñados bajo el supuesto de que estos ajustes siempre serían aditivos. Setnam Shemar, científico principal del National Physical Laboratory del Reino Unido, advierte que la mayoría de las arquitecturas digitales y los servidores de hora de red tienen este comportamiento codificado en hardware o software. Eliminar un segundo podría provocar interrupciones severas en infraestructuras críticas, incluyendo telecomunicaciones, redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite.
La propuesta actual permite que la diferencia entre UTC y UT1, una medida basada en la rotación terrestre, alcance hasta una hora. Con este margen, los expertos de la BIPM calculan que no será necesario realizar ningún segundo intercalar durante al menos mil años. La resolución se basa en una votación por mayoría de los delegados nacionales, y la gran mayoría ya llevaba años presionando para acabar con esta fuente de inestabilidad.
Para quien gestiona entornos con dependencias temporales estrictas, esta decisión cambia la estrategia de mantenimiento. Los parches y las actualizaciones de librerías de tiempo que contemplaban la inserción de segundos dejarán de ser relevantes para el escenario de ajuste, aunque la divergencia máxima de una hora exigirá revisar las políticas de sincronización de NTP y PTP en redes sensibles. La estabilidad a largo plazo parece asegurada, pero la transición requerirá una planificación cuidadosa para no romper la compatibilidad de los sistemas existentes.

