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Ciberseguridad

El 45 % de los profesionales usa herramientas de IA sin autorización y las empresas deben equilibrar control y libertad

El uso de IA “shadow” se ha convertido en riesgo para la información corporativa, según un estudio de WalkMe que muestra que casi la mitad de empleados recurre a servicios no aprobados.

2 min de lecturaZDNET · IA0 vistas

Shadow AI: un riesgo creciente

En un reporte de WalkMe, 45 % de los profesionales han usado herramientas de IA sin autorización en los últimos 30 días y el 36 % las ha combinado con datos confidenciales. Tal Carmi, CIO de WalkMe, explica que esta práctica suele ser respuesta a la falta de herramientas aprobadas que se ajusten a los flujos de trabajo. Cuando las soluciones oficiales son difíciles de usar o no aportan valor, el personal busca alternativas externas.

Falta de conocimiento y comunicación

El mismo estudio revela que el 34 % de los empleados no sabe qué herramientas de IA están aprobadas por su empresa y solo el 21 % ha recibido advertencias sobre las políticas de IA internas. Tal Carmi señala que la falta de educación es un factor clave: “Si no encuentran el punto óptimo en las opciones disponibles, se van a donde pueden”.

Consecuencias regulatorias

El riesgo de IA sin supervisión no solo implica filtraciones de datos. La nueva versión del AI Act de la UE, con el artículo 50, exige transparencia y puede imponer multas de hasta 15 millones de euros o el 3 % de la facturación mundial anual. El incumplimiento de estas obligaciones puede resultar en sanciones financieras significativas.

Estrategia de control: permitir y guiar

Para equilibrar la necesidad de innovación con la seguridad, Carmi y Kirsty Roth, COO de Thomson Reuters, proponen dos enfoques. Primero, “dejar jugar” a los empleados: permitirles explorar nuevas herramientas bajo supervisión, sin impedir la curiosidad. Segundo, establecer directrices claras y un conjunto de herramientas aprobadas.

Roth describe la estrategia de Thomson Reuters: inicialmente se monitoreó el uso de IA sin bloquearlo, identificando los servicios que los empleados preferían. Luego se ofrecieron alternativas autorizadas dentro de un sandbox, garantizando que la información corporativa no saliera del entorno controlado. Esta táctica redujo la exposición a fugas de datos y al mismo tiempo aceleró la adopción de soluciones aprobadas.

Visibilidad y respuesta rápida

WalkMe enfatiza la necesidad de visibilidad: saber qué herramientas usan los empleados, qué información comparten y cómo dependen de la IA en su trabajo diario. Solo con ese conocimiento las empresas pueden gobernar el uso de la IA de manera responsable. Además, la colaboración con los equipos de TI permite una respuesta ágil, reemplazando herramientas no aprobadas por soluciones equivalentes o superiores.

Lo que queda por ver

A medida que la IA evoluciona, las organizaciones deben seguir afinando sus políticas y herramientas. La adopción de IA debe ser guiada por la experiencia del usuario y la seguridad de la información. La próxima fase será evaluar el impacto real de las herramientas aprobadas y ajustar los controles según la evolución de los riesgos y la tecnología.